Sin Punto y Coma / ¿Y dónde quedó la política?

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Vladimir Galeana Solórzano

Dicen los doctrinarios que un estadista es una persona experta en asuntos de Estado o en política. También se dice que un “”Hombre de Estado” sabe distinguir entre todos los componentes de un régimen político, a los más preparados para que coadyuven en la tarea de dirigir al Estado, y a controlar los excesos de aquellos que pretenden privilegiar sus intereses personales antes que los de las personas. Señalaba Sir Winston Churchill que “”el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

Quizá por esa pequeña peculiaridad es que muchos analistas han afirmado que Andrés Manuel López Obrador es Presidente de la República, pero detentar ese encargo nunca le otorgará la estatura de un estadista, porque siempre está operando en el día a día, y planeando sus siguientes decisiones en base a la conveniencia política de ese movimiento que él mismo denominó de “”Regeneración Nacional”, que más que intentar cambiar las cosas sigue profundizando en el establecimiento de una pretendida dictadura o tiranía.

Bien señalaba Jesús Reyes Heroles, uno de los hombres de más preclaro pensamiento ideológico, y a quien le debemos la vigencia del actual Sistema Político Mexicano, que “la política es el arte de las relaciones humanas, y la armonía política uno de sus más caros valores”. Aunque a muchos de nuestros conspicuos gobernantes no les gusten las citas del bien recordado político veracruzano, sus enseñanzas siguen vigentes y seguirán hasta entonces surja una nueva generación de hombres y mujeres con ese mismo tamaño.

Pero debo señalar con todo respeto, que todos los partidos, incluido el Movimiento de Regeneración Nacional, son producto de esa reforma política que visualizó Reyes Heroles para ensanchar los caminos de la democracia, y fortalecer la participación de diversas corrientes que ampliaron los procesos de la participación ciudadana para que hombres y mujeres de diversas formaciones y orígenes se responsabilizarán de la edificación del futuro de las nuevas generaciones de mexicanos.

El Movimiento de Regeneración Nacional ha sido un ente amorfo surgido de los profundos odios guardados por el ahora Presidente de la República, quien no ha sabido aquilatar que la única garantía de la democracia es la alternancia en el poder. Para decirlo de otra manera, ninguno de los liderazgos de ese movimiento aceptará dejar a otro en su lugar, y lucharán por la preservación y conservación de las cuotas de poder que se ejercen desde las estructuras del Estado Mexicano.

El afán de perpetuase en el poder a cualquier precio, no transforma a nadie en un estadista, y menos a un sujeto que concentra el poder de la forma en que lo hace Andrés Manuel López Obrador. Vivir obsesionado controlando a los medios de comunicación no le otorga la estatura de estadista, por el contrario, no pasa de ser un intento de dictadorzuelo. Realizar consultas a modo lo convierte en un remedo de dictador. Perseguir a periodistas o medios de comunicación por pensar diferente o tomar venganza contra quienes no se sumen a su “proyecto”, solamente muestra y demuestra su cariz autoritario. Pero como dicen por ahí, no hay mal que dure cien años ni pueblo que los aguante.

Al tiempo. Vladimir.galeana@gmail.com

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