Vladimir Galeana Solórzano
Sin lugar a dudas los excesos verbales y conductuales del Presidente de la República no responden al respeto que debiera tener para lo que representa y lo que detenta, que no es otra cosa que la jefatura del Estado Mexicano. Debo señalar que nunca he negado la calidad de Jefe de Estado a Andrés Manuel López Obrador, pero he criticado severamente sus excesos y la forma en que se dirige a los demás como si él fuera el único virtuoso en todo el territorio de este país.
Si de algo puede preciarse el ahora Presidente de la República, es de haber dispuesto de enormes cantidades de dinero público para mantener una campaña política por más de veinte años con tal de alcanzar el poder, ese que ahora mantiene y que no ha sabido que hacer con el porque los resultados del primer año de su gobierno han sido desastrosos en los ámbitos económico, político y social. Para decirlo de otra manera, el fracaso es el principal acompañante del tabasqueño.
Y no se trata de desearle que le vaya mal, por el
contrario, si le va bien a él, le va bien a todos los mexicanos, pero también
debo decir que se ha empeñado en que le vaya mal porque tiene ideas que hasta
ahora no han encontrado el éxito porque no existe manera de alcanzarlo
simplemente con su empecinamiento voluntarista. Habrá que señalar que apartarse
de la realidad es el principal problema del señor López Obrador, y no quiero
decir con esto que este afectado de sus facultades mentales, pero hace todo
porque así parezca, y desde luego que eso agrava más nuestra lamentable
realidad.
Ahora tuvo un altercado con él Presidente Felipe Calderón, quien señaló, al
igual que quien esto escribe, que un hermano del Chapo Guzmán estuvo en esa
comida a la que se adhirió en Tamazula, y donde saludó a la señora madre del
narcotraficante sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos. Felipe
Calderón lanzó un mensaje en redes preguntando quién era el personaje que
estaba a tan solo unos metros del Presidente de la República. Yo mismo afirme
en las redes sociales que era Aureliano Guzmán Loera, porque así me lo
señalaron algunos miembros de los servicios de inteligencia del país.
Y quiero dejar en claro que es condenable la actitud presidencial por haber estado en el mismo lugar donde estaba el narcotraficante y donde saludó a su madre. Y quien toma del brazo al Presidente de la República y camina con él es el abogado de “El Chapo Guzmán” José Luis González, y vaya que eso lo coloca en un espacio donde la comprenda con quienes representan al mayor grupo de narcotraficantes en el país pudiera poner en riesgo la honorabilidad del Presidente de la República.
Las amistades de Andrés Manuel López Obrador son poco recomendables. Evo Morales es considerado uno de los mayores narcotraficantes de coca en el continente. Mando por él y le dio trato de Jefe de Estado. ¿Qué ocurrió después? No lo sabemos, pero el señor Morales se fue bastante ofendido. No quiero imaginar que Evo haya sido quien acercó al señor López Obrador con la familia Guzmán Loera, porque entonces estaríamos comprobando que la Cuarta Transformación es hija de la mayor banda de narcotraficantes en el país. Al tiempo.













