Bernardo López
Con diez años de existencia, el Taller Huachinango se renueva y evoluciona, para generar un lugar donde todos los artistas puedan crear arte en comunidad, donde “quepamos todas” las expresiones.
“Hemos entendido que la sabiduría es aprender a escuchar al otro, a conciliar, a hacer cuentos en común, a descubrir que el ego es el gran enemigo”, comentó Jorge Tanamachi.
Relató que hace diez años el Taller Huachinango se ideó como un espacio cultural con el objetivo de fomentar el ímpetu juvenil, para hacer una aportación a la comunidad mediante el arte.
Para reflexionar sobre el paso del tiempo en el espacio artístico se eligió la imagen de Uroboros, como la representación del fin de un ciclo, pero con el objetivo de resurgir, con una visión madura sobre la labor artística.
“Es verdad que estábamos casi recién salidos de la Facultad de Artes, probablemente las ideas que teníamos eran ingenuas y aún no cortábamos el cordón umbilical que nos unía a la Universidad”, dijo el artista.
“El taller inició con tres pilares: comunidad, trabajo y amor, el cual se podría concretar realizando arte público, cursos y talleres, para crear un espacio de resistencia y disidencia desde el cual podríamos cambiar el mundo, o al menos oponernos a la violencia y los individualismos”, explicó Jorge Tanamachi.
“A partir de entonces nosotros mismos hemos tenido encuentros y rupturas, dificultades para enlazar nuestra historia de vida con las historias de otros. Hemos tenido dudas sobre la capacidad del arte para cambiar el mundo. Tal vez el arte no era una herramienta tan potente como se nos antojaba”, se cuestiona el artista.
“Al cumplir una década, nos invita a la reflexión, pero no fuimos ingenuos, es esta una parte del camino que elegimos, una lección fundamental en nuestros tiempos: compartimos mundo, pero cada quien vive y cuenta su propia historia”, describió el líder del taller.
Destacó que la lección fundamental de diez años de trabajo en las artes es que “para cambiar el mundo primero debemos aprender a escuchar otros mundos, a leer otros cuentos, a contar otras historias”.














