• Presidenta cuestiona filtraciones y niega actuar bajo presiones externas.
Carlos Lara Moreno
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llamó a mantener la calma ante las versiones sobre el presunto retiro de visas estadounidenses a los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo y de Tamaulipas, Américo Villarreal y cuestionó la intención política detrás de la difusión de este tipo de medidas, al considerar que podrían utilizarse como mecanismos de presión o injerencia en asuntos internos del país.
Durante su conferencia de prensa, la mandataria sostuvo que los funcionarios señalados deberán aclarar cualquier situación que les sea atribuida, pero advirtió que ni el gobierno mexicano ni las instituciones del Estado pueden actuar a partir de filtraciones, especulaciones o intereses políticos.
“Hay que estar tranquilos. Cuando uno está tranquilo con sus convicciones, con la certeza de lo que está haciendo y con la garantía de que estamos actuando por el bien del pueblo de México y de la nación, pueden venir estas cosas”, declaró.
La jefa del Ejecutivo federal se refirió a publicaciones periodísticas que dieron cuenta de supuestas sanciones migratorias contra mandatarios estatales y cuestionó que esas decisiones, además de tomarse de manera unilateral por parte del gobierno estadounidense, sean difundidas públicamente.
“¿Qué intención tiene quitar la visa y además hacerlo público? O sea, vamos a filtrar. Actúan por algunos sectores para ver qué, para decirles a los demás: ‘te van a quitar la visa’”, afirmó.
Las declaraciones se producen en medio de un contexto de tensión política derivado de señalamientos de autoridades y agencias estadounidenses contra actores políticos mexicanos, así como de versiones sobre investigaciones relacionadas con presuntos vínculos con actividades ilícitas.
Rechaza decisiones basadas en presiones o acusaciones mediáticas
Sheinbaum aprovechó el tema para reiterar que su gobierno no actuará por presiones externas ni tomará decisiones que vulneren el Estado de derecho.
La mandataria insistió en que cualquier investigación o procedimiento debe sustentarse en pruebas y seguir los cauces legales establecidos en la Constitución y las leyes mexicanas.
“Lo peor que podría pasar es que ocurriera esto y sin pruebas se detuviera a una persona. Tú no puedes tener a una persona sin pruebas, nada más porque políticamente o porque en los medios dijeron que era culpable”, sostuvo.
Añadió que sería inadmisible utilizar el poder del Estado para responder a intereses políticos.
“Yo sería incapaz de tomar una decisión política para detener a alguien. Imagínense cómo estaría violando la ley. Yo me comprometí a velar por la Constitución y las leyes mexicanas”, afirmó.
En ese sentido, recordó que corresponde exclusivamente a la Fiscalía General de la República determinar si existen elementos para proceder contra cualquier persona señalada por la comisión de un delito.
“A quien le compete es a la Fiscalía y hará su investigación. De hecho, está haciendo su investigación”, señaló.
“No queremos un conflicto”, pero México señalará cualquier injerencia
La presidenta también abordó la relación bilateral con Estados Unidos y aseguró que existe comunicación permanente entre ambos gobiernos a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el gabinete de seguridad y las instancias encargadas de los temas migratorios.
Incluso reveló que ha sostenido múltiples conversaciones con el presidente estadounidense Donald Trump y afirmó que, si fuera necesario, buscaría nuevamente el diálogo directo.
“He hablado muchísimo, he hablado como 20 veces con el presidente Trump y si es necesario vamos a buscar la llamada; siempre vamos a buscar el mejor mecanismo de la diplomacia para buscar acuerdos”, expresó.
No obstante, dejó claro que la búsqueda de una relación cordial no significa aceptar acciones que puedan interpretarse como intervenciones en decisiones que corresponden únicamente a las autoridades mexicanas.
“No queremos un conflicto, no es nuestra intención, pero nosotros tenemos que ser muy claros cuando vemos que hay otras intenciones”, dijo.
Más adelante insistió en que México debe defender su capacidad de tomar decisiones soberanas.
“Si uno está viendo que hay injerencia en asuntos que sólo le competen a las y los mexicanos, no decirlo, no. Tiene que ser abierto, claro”, enfatizó.
Llama a informar y explicar las decisiones al pueblo
Sheinbaum sostuvo que frente a escenarios complejos la obligación del gobierno es explicar con transparencia las razones detrás de cada decisión y mantener informada a la ciudadanía.
“Lo más importante es que estemos cerca del pueblo, que expliquemos, que no nos escondamos”, afirmó.
Incluso señaló que, si las circunstancias lo ameritan, su administración recurrirá nuevamente a campañas informativas para explicar asuntos que considere relevantes para la vida pública del país.
“Si es necesario convocar a una campaña informativa, pues hacemos una campaña informativa”, comentó.
La presidenta argumentó que las decisiones relacionadas con la soberanía nacional no sólo deben analizarse desde la coyuntura política actual, sino también por las consecuencias que podrían tener para las próximas generaciones.
“Hay que pensar no sólo en el momento actual, sino en las implicaciones de lo que haríamos para el futuro, para los siguientes presidentes, para nuestros hijos y para nuestros nietos”, concluyó.
Con ello, Sheinbaum vinculó la polémica por el retiro de visas y las presiones externas con un debate más amplio sobre la defensa de la soberanía, el respeto al debido proceso y los límites de la intervención extranjera en asuntos internos de México.














