Sheinbaum sostiene que las mañaneras garantizan transparencia diaria al país.
Carlos Lara Moreno
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió la permanencia de las conferencias mañaneras como un mecanismo cotidiano de transparencia y rendición de cuentas, y sostuvo que desde la llegada de la Cuarta Transformación el gobierno informa de manera directa a la población todos los días y no únicamente durante el informe presidencial del 1 de septiembre.
Durante la Mañanera del Pueblo en Palacio Nacional, la mandataria afirmó que corresponde a cada presidente o presidenta decidir la forma en que comunica sus acciones de gobierno, aunque destacó que las conferencias matutinas se han convertido en una herramienta central para informar sobre programas sociales, obras públicas, giras y decisiones gubernamentales.
“Es una decisión de cada presidente o presidenta de cómo informa y cómo rinde cuentas”, declaró.
Sheinbaum insistió en que su administración mantiene un ejercicio permanente de información pública.
“Nosotros informamos todos los días. La rendición de cuentas es todos los días”, sostuvo.
La Presidenta señaló que, a diferencia de administraciones anteriores, actualmente el informe presidencial anual sirve para presentar cifras, resultados y la visión general del gobierno, mientras que el detalle de la gestión pública se comunica diariamente.
“Desde que llegó la transformación a nuestro país, no puede haber más transparencia y más rendición de cuentas que las conferencias mañaneras”, afirmó.
“Sin mañanera quedaría lo que dicen los medios”
Sheinbaum vinculó la continuidad de las conferencias matutinas con la necesidad de mantener comunicación directa frente a lo que calificó como una narrativa crítica construida desde diversos medios de comunicación y espacios de opinión.
La mandataria aseguró que diariamente revisa información periodística antes de llegar a la conferencia presidencial y dijo detectar coincidencias constantes entre comentaristas y analistas.
“Del 100% de los comentaristas, el 99% opina exactamente lo mismo. ¿No se les hace raro? ¿No les parece extraño?”, cuestionó.
Incluso ironizó sobre la posibilidad de que exista una línea común entre algunos espacios de opinión.
“¿Tienen un chat donde se informan la línea? La línea va por allá”, expresó.
Sheinbaum acusó además que algunos medios recurren a información falsa cuando no encuentran elementos para cuestionar a su administración.
“Si no tienen información, inventan. Hay que decir, son creativos para estar inventando tanta mentira”, señaló.
La Presidenta sostuvo que existe una distancia entre el discurso mediático y la percepción ciudadana reflejada, según dijo, en encuestas que colocan su aprobación entre 68 y 70 por ciento.
“Son dos realidades completamente distintas: una es virtual y está en la cabeza de un grupo de personas y la otra es la que se vive todos los días y se muestra en encuestas”, afirmó.
En ese contexto, defendió nuevamente la existencia de la conferencia matutina.
“Por eso informamos todos los días de manera directa, porque si no hubiera mañanera, lo que quedaría nada más es lo que sale en los medios”, aseguró.
Cada presidente decidirá si mantiene las conferencias
Aunque defendió el modelo de comunicación diaria, Sheinbaum aclaró que no planteó hacer obligatorias las mañaneras para futuros gobiernos.
Indicó que cada mandatario deberá definir su propio mecanismo de información y rendición de cuentas, pero insistió en que la experiencia de los últimos años demuestra, desde su perspectiva, la utilidad de mantener una comunicación cotidiana con la ciudadanía.
La mandataria aseguró que continuará con este esquema durante su administración y reiteró que su prioridad será cumplir los compromisos asumidos con la población.
“Estoy muy tranquila, contenta y trabajando todos los días, todos los días, todos los días para cumplir con los compromisos que hicimos con el pueblo de México”, expresó.
Sheinbaum afirmó que seguirá trabajando “por el bienestar del pueblo y la defensa de la soberanía” hasta el final de su gobierno.
En otro momento de la conferencia, al ser cuestionada sobre su legado político, la Presidenta dijo que aún no cuenta con un testamento político y sostuvo que el principal legado de cualquier gobernante es su reputación ante la sociedad.
“¿Qué se lleva uno al final? Lo que piensa la gente, su reputación, lo que piensan los hijos, los nietos y lo que piensa el pueblo de México”, afirmó.
Sobre Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que el expresidente “se quedó en el corazón del pueblo” y contrastó esa imagen con la de otros exmandatarios que, señaló, dejaron una reputación “de ladrones, de corruptos, de entreguistas, de haber dejado una estela de muertes”.











