Ivette Estrada
Sólo el 15% de los profesionistas de México realiza un trabajo deliberado por auto promoverse. El resto asume que se trata de una tarea contraria a valores ancestrales como la humildad. Sin embargo, quien destina al menos cinco horas a la semana para construir su reputación, genera incrementos en sus percepciones mensuales de hasta el 10%.
Ahora, cuando existen entornos altamente vulnerables e inciertos, como el actual, la autopromoción se convierte en una herramienta de sobrevivencia en el mercado y no hay humildad o timidez que valga.
Sin embargo, profesionistas, empleados y emprendedores desconocen cómo generar una campaña sistemática y deliberada para mejorar la percepción que tienen de ellos sus clientes actuales y potenciales, colegas, cámaras empresariales, medios de comunicación y otros públicos relevantes como las universidades, gobierno y la sociedad en general.
Esta es una sencilla de autopromoción:
- Análisis FODA. Así como en una empresa o marca se detectan fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, es conveniente enlistar cada uno de estos rubros sobre uno mismo.
- Valor único. Llega el momento de definir, con ayuda de la currícula formal, cuál es el servicio o producto que puedes ofrecer al mercado. Delimita éste lo más posible.
- Congruencia. Establece la coherencia entre lo que dices de ti, lo que haces y lo que proyectas a través de tus redes sociales, página web, imagen institucional, discursos públicos, tarjetas de presentación y otros.
- Prospectar. Sea cual sea la profesión y sector económico en el que participes, convierte la prospectación o búsqueda de clientes en una tarea cotidiana. Busca que tus actuales consumidores te recomienden , ten siempre tarjetas de presentación y mantén actualizada tu web.
- Networking. Amplía las relaciones que tienes son profesionistas de tu sector y fuera de él. Ofrécete como voluntario en acciones sociales/comunitarias diversas, acepta hablar en público en sociedades de alumnos, asociaciones empresariales y otros.
- Contrata a un publirrelacionista que cuide tu imagen y potencialice tus conocimientos y experiencia. También te puede ayudar a generar impacto mediático que te vuelva un referente de tu especialidad.
El “corazón” del personal branding es el autoconocimiento. Entre más claro tengas cuáles son tus fortalezas y potencial mayor relevancia vas a tener en tu manifiesto de carrera profesional y vida y mejores oportunidades de crecimiento lograrás otorgar a tus clientes y a quienes estén involucrados e en tus proyectos.
La mentalidad de un profesionista que se promueve continuamente es “estoy aquí para servir y aportar a los demás. Por ello necesito que me conozcan”. Por supuesto esta mentalidad dista mucho del egocéntrico que reclama para sí todos los reflectores y fama.
Otro consejo que no debe desdeñarse en la construcción de la reputación es que todas las acciones cuentan y son relevantes. Por ello la autenticidad es un signo inequívoco de credibilidad.
No puedo terminar esta breve receta de autopromoción sin decirles que mi libro “Reinventarse” ya se encuentra en Amazon.
















