Carlos Ramos Padilla

No sólo el presidente maneja su propia agenda y la impone, sino que vive su muy particular realidad. Demeritar a las mujeres del país acusándolas de saboteadoras de su gobierno, disfraz del conservadurismo, podría representar un juicio equivocado, pero además un enfrentamiento innecesario con la población. Eso no se debe permitir como tampoco minimizar lo que ocurrió en Culiacán con su fallido operativo que al parecer para el gobierno ya quedó en el olvido.

Hoy hay dos eventos de primer orden y de enorme urgencia. El Coronavirus y Guanajuato. Primer tema, la enfermedad continúa cobrando víctimas, se multiplica la infección. Hay medidas extremas en China, Italia e Irán. En Estados Unidos suman más de mil casos comprobados y ya hay orden para la intervención de la Guardia Nacional. California está en máxima alerta. En el mundo se cierran establecimientos, hay ciudades fantasmas, cancelan actividades académicas y ceremonias religiosas, inician protocolos inéditos en aeropuertos, puertos y carreteras, cierran museos, posponen actividades masivas como los maratones, construyen hospitales emergentes, se intensifica la investigación médica.

El mundo está preocupado porque el virus está mutando, porque los síntomas no se presentan de inmediato, porque se requieren medidas sanitarias a la brevedad. aquí en México ni ocupados ni preocupados, incluso las autoridades del sector salud aprovechan la mañanera para burlarse y solicitar no besos, ni abrazos.

Segundo tema, Guanajuato hoy vivió un auténtico estado de sitio. Criminales y sicarios lanzaron en las carreteras estrellas poncha llantas e incineraron un buen número de vehículos en las vías a León, Celaya y San Miguel. No hubo suficiente cuerpo de uniformados que pudiesen atender la gravedad del acontecimiento y poco se ha dicho de manera oficial del coche bomba que estalló cerca de las instalaciones de la Guardia Nacional.

Es, digamos, otro desafío de la magnitud de Culiacán y por segunda ocasión sin respuestas ni estrategias. No hay que dar muchos días para que, en ambos temas, como en el feminicidio, las cosas se recrudezcan y puedan salirse de control. No siquiera un medio preventivo en accesos al transporte público, ningún control en las fronteras o aeropuertos o estadios deportivo o en las iglesias o escuelas.

Estamos en la distracción del mentado avión presidencial, basta ver el twitter que envió el diputado federal del distrito10 en Miguel Hidalgo por Morena, Javier Hidalgo, ufanándose que ya compró sus boletos para la rifa de la aeronave para darnos cuenta de la mediocridad en la que creen nos movemos como ellos.

Y como le referí a este diputado en las redes sociales, “Es una vergüenza para el país la sumisión a un político como AMLO que hunde al país en ocurrencias. Y todavía se ríen. Algún día tus hijos te lo van a reclamar y no precisamente a carcajadas”. Con sus desplantes, frivolidades y respuestas desde el poder ahora si dejan sentir que, para ellos, la sociedad, es un cúmulo de individuos ignorantes y estúpidos.

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