Carlos Ramos Padilla

La detención de Emilio Lozoya en Málaga deja bonos electorales y entonces sí, el tema será tratado en la “mañanera”. Se dejará por unos momentos la rifa que no es rifa y la promoción de una extorsión al empresariado a través de una carta compromiso para comprar a razón de millones los boletitos del sorteo. Qué bueno que Lozoya, bajo riguroso cuidado legal, declare qué pasó con los sobornos a través de Pemex, si los hubo y a dónde fueron a parar.

Sería ejemplar llegar hasta el fondo, como dicen los discursos políticos baratos “caiga quien caiga y hasta las últimas consecuencias”. En varios países del mundo se ha detenido a quienes abusando del poder se enriquecieron o manipularon campañas electorales. Falta México. Grave la declaración del abogado de Lozoya cuando anticipa que no actuó solo. Pues que salpique nombres y datos por el bien de la nación.

Que se haga y con claridad, pero no por venganza política, porque así parece ser. Varios personajes cercanos al presidente, incluso miembros del gabinete festejan en redes la aprehensión del exdirector de Pemex, pero callan la impunidad con que se mueven esos guerrilleros urbanos que atacan instalaciones universitarias con máscaras y bombas molotov, eso no lo celebran, como tampoco que un funcionario de la 4T posea más de 800 millones de pesos en propiedades, pero se justifique argumentando “no fue en esta administración”.

No veo a ningún incondicional del presidente siquiera comentando las fotografías insultantes de los lujos y extravagancias de la familia presidencial en otros países. No sabemos por qué el silencio y complicidad a tanto líder sindical que con absoluta libertad gozan de placeres extraordinarios.

Muestras de ello hay y muchas en las redes sociales porque hasta cínicos son. Ningún secretario de Estado ha pedido claridad a Gómez Urrutia para que compruebe si es canadiense o no, porque de presentar esa nacionalidad ha violado las leyes mexicanas.

Si, Lozoya será un espectáculo mediático, no así la caravana de la Paz que fue demeritada aun cuando los marchistas exigen justicia para sus hijos y familiares acribillados como el caso de LeBarón. No habrá tiempo para explicarnos porque no operó la “inteligencia” del gobierno en la macro narcoboda de Culiacán. Pero eso no se destinará tiempo porque carecen de respuesta y de vergüenza.

No hay que distraer la organización de la rifa con reclamos de feminicidios, ni cuestionar si no “votaste” por mí. Todo esto es un ejercicio de una balanza en desequilibrio. Atrapan a Lozoya, aplausos, pero dejan escapar a Ovidio, y ahí el autismo. Unos sí, otros no. Parece mentira que sea la sociedad la que reclame a la jefa de gobierno de la CDMX explique qué pasó con la tragedia en el Colegio Rébsamen o el asunto de la fuga de peligrosos reos ligados a El Chapo, porque el titular del gobierno federal se entretiene en levantarle la diestra para gritar “no estás sola Claudia”.

He escrito que hasta el momento no se ha registrado ningún acto de evidente solidaridad con el Rector Graue para acabar con la violencia en la Casa de Estudios, pero fue el Consejo Universitario el que mejor reaccionó ante la violencia de género que las propias autoridades federales. Estamos de acuerdo, que extraditen a Lozoya, que lo exhiban de comprobarse los delitos por los que los señalan y que caigan junto con él sus cómplices sin importar cargos o apellidos.

Muchos dijeron que la cascada de corruptos sería expuesta con la detención del Chapo, con el encarcelamiento de García Luna, ahora con Lozoya. Muchos piden sangre de otros para sobrevivir, pero eso no es justicia. ¿Ustedes cómo le llamarían? Y que conste que es pregunta. Por cierto, muy a tiempo está detención cuando las encuestas determinan una franca caída en la aceptación del Ejecutivo, pero dicta la máxima popular, en política no hay coincidencias.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here