Carlos Ramos Padilla

A tres años de su administración, lejos de permanecer sólido y creíble, AMLO va de picada, fuera de control, con muchos, muchos frentes abiertos y sin resultados concretos en ningún área.

No hay forma de entenderlo, menos de defenderlo. No midió las consecuencias de atacar a la UNAM, su Casa de estudios, las reacciones se han multiplicado solicitando cordura, aunque el presidente insiste torpemente en retomar el tema y volver a arremeter.

Ha logrado distraer la atención de la Reforma Eléctrica pero no consideró el impacto tan negativo que ha registrado por sus pifias. Ni sus incondicionales saben ya qué hacer. Allá en Nueva York, en la ONU, el exrector y exsecretario de salud Juan Ramón de la Fuente observa, califica, pero no se compromete como debería, como saben hacerlo los universitarios.

Ha sobrevivido a los calificativos que ha expuesto el presidente contra los funcionarios federales en administraciones anteriores y ahora con la Casa de Estudios. El Ejecutivo se ha atrevido a mucho, pero nada en temas sustantivos recordemos la tragedia en la Línea 12, los involucrados intocables, impunes, protegidos y entre otras Florencia Serranía que salió por la puerta de atrás y ahora nada en la protección de la familia presidencial.

La pareja Monreal/Ebrard ha roto las líneas más elementales de comunicación con el presidente y AMLO que hace unas semanas “destapaba” candidatos, ahora afirma no tenerlos. La apuesta evidente es para Sheinbaum que desafía a la mancuerna Monreal/Ebrard segura del consentimiento del presidente, pero con el fuerte tropezón electoral en la CDMX donde perdió a la mitad de la capital.

Eso la coloca en la frontera del precipicio para ella y la 4aT. Hasta el momento la mayor parte de los sectores que conforman a nuestra sociedad están confrontados con la presidencia y el panorama se complica para AMLO con los Estados Unidos en donde se observa que la administración de Biden empieza a ejercer presión lo que no conviene a Ebrard que por seguir las ocurrencias de su jefe está lastimando su corona.

AMLO continúa equivocándose. Los datos últimos sobre la operatividad de Santa Lucía son desastrosos. La terminal es insuficiente en todos sentidos, aunque él crea que será el “mejor del mundo”.

La golpiza a trabajadores en Dos Bocas ante el increíble silencio de la CNDH pretende quede en el olvido. La torpeza de retirar la estatua de Colón le ganó réplicas y reclamos y ese ya cansado argumento del combate a la corrupción lo intenta llevar a tribunas internacionales que han calificado a su administración como una de las más corruptas del mundo.

AMLO está confundido, las explicaciones frívolas que da como en el caso de Lozoya deja en entredicho su apuesta a la estabilidad. El gobierno no la tiene fácil porque si no empieza a reconocer errores y enmendar caminos el daño al país será tremendo. Rosario Robles permanece en prisión se estima puede darse a la fuga, pero a Ovidio lo liberan por orden presidencial sin más ni más.

Todo esto se paga, tiene un costo. Este, nuestro MÉXICO, es el único país en el mundo en donde los niños deben ampararse para ser vacunados y Lopez Gatell podría al final acabar en la cárcel y AMLO lo sabe. Los naipes se están cayendo y no lo quieren aceptar.

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