Carlos Ramos Padilla

El gobierno chino sorprendió al mundo al decidir cancelar la vinculación del dólar en las transacciones bursátiles además de lograr el vínculo oficial con el yuan chino en lugar del dólar. Esto quiere decir que el dólar se ha vuelto inexistente en el comercio chino y el billete estadounidense caerá irremediablemente en la competencia con el yuan.

Con esto todos los mercados bursátiles en el planeta quedaron desconcertados. Quizá esto corresponda a una reacción ante la amenaza de Trump de imponer aranceles como castigo al origen asiático de la pandemia del coronavirus, pero sin duda es una guerra económica que podría llevar al mundo a procesos devastadores.

China con el impresionante crecimiento anual de su producto interno, teniendo en posición enormes cantidades de la deuda estadounidense, controlando el comercio mundial, avanzando intrépidamente en la carrera espacial, creciendo su arsenal nuclear, multiplicado su población, generado formas distintas de tecnología y producción de energía e invirtiendo evidentemente en la educación, en un año, no más, se convertirá en el líder del mundo desplazando a la superpotencia de Estados Unidos y codeándose con Rusia en una frontera bastante generosa.

El siguiente paso, créamelo usted, será la creación de una moneda digital soberana que hará pedazos también al Euro. Esta moneda será conocida como el e-RMB, que, para algunos casos como el pago de nóminas, ya está experimentándose y el proceso estos días se ha incrementado para evitar el uso de efectivo y el contacto físico con monedas y billetes durante la pandemia del coronavirus.

Cierto, la economía china es dinámica porque usan a millones de personas, con bajísimos salarios y produciendo en cantidades fantásticas productos de consumo masivo para todos los países. No obstante, su disciplina doméstica los liga a ofrecer resultados para poder lograr promociones sociales y han sabido definir muy bien lo que son profesiones de oficios.

China ha invertido muchos recursos en enviar a parte de su población a educarse en las mejores universidades del mundo (algunos lo interpretan como conocer al enemigo), pero como sea su nivel de capacitación es elevado y el mejor provecho de esto lo aprovecha su país. Así que nadie puede darse por sorprendido ni pensar que el gigante despertó porque nunca estuvo dormido y menos perdiendo el tiempo.