Carlos Ramos Padilla
Aún con cierta soberbia Morena y el gobierno federal pretenden creer que las intermedias del 27 serán una arrolladora copia de lo ocurrido en las últimas elecciones.
Sin embargo, la pesada carga de las acusaciones contra narcopoliticos, la tendencia a incrementar los impuestos, el desabasto de medicamentos, la creciente inflación, las presiones comerciales impuestas por Estados Unidos, el quiebre interno de Morena y ahora la descalificación al PT son elementos que están mermando la confianza en el grupo en el poder con todo y su intención de hacer creer que no existe la oposición. Incluso el presionar a la presidenta (con a) para transmitir un “en vivo” para sostener que no emplea drogas por razones de salud despertó inquietud.
A esto hay que sumar las indagatorias sobre Amilcar y el desgaste de las Fuerzas Armadas en donde es evidente que parte de sus elementos están vinculados con el crimen organizado. Varios Estados quedarán fuera del control de Morena, pueden perder la mayoría en el legislativo y parte importante de la CDMX.
Y este es un pronóstico conservador si es que en estos próximos meses no ocurre un escándalo mayúsculo que no ofrezcan salida fácil a las autoridades. Sabemos que el desgaste internacional por la baja calidad diplomática también presenta sus consecuencias.
Vemos con preocupación que cierran 14 maquiladoras en Ciudad Juárez y se pierden 60 mil empleos y firmas como AT&T anunció la venta de su negocio de telefonía a Grupo Televisa por más de 2 mil millones de dólares.
La compañía afirmó que su salida se debe a que buscan concentrarse en el mercado estadounidense en medio de una incertidumbre económica que acecha a México y debido a la imposición de que los ciudadanos registraran sus líneas telefónicas. En vías de aprobarse en “predialazo” que podría significar la caída más dura para Morena.












