Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

El pasado 6 de marzo solicité una respuesta al diputado Santiago Creel porque él empezó, porque él decidió divulgar un video a Andrés Manuel (no al presidente, dijo), porque contó una historia de manera retadora, pero a medias y dejó dudas y muchas.

Sentencié: “…no se trata de un asunto ni privado ni personal, es público y de eso depende el futuro próximo de la nación” pero agregué: “…y aquí Santiago como decíamos en mi prepa, pues si vas a contar cuenta completa pues. Quiero saber a qué fue a tu despacho quien no tolera a los fifís, a los conservadores mafia del poder como a ti y a muchos ha calificado.

¿Me despertaste la curiosidad por saber de qué lo defendiste por años y no le cobraste? ¿Por qué fue con su hijo y cuál? ¿A qué se debe que siendo contrario ideológicamente y tu cliente lo recibiste en tu casa?

La respuesta hasta el momento se Creel ha sido nuevamente guardar silencio, un silencio tan extraño como cómplice. Santiago Creel hizo públicos en redes sociales los encuentros con López Obrador en la década de los ochentas para que la gente sepa «quién miente» pero no responde qué tipo de acuerdos con el tabasqueño.

Una de las faltas a la verdad es callar, otra es evadir cuando se le formula una pregunta, otra más ocultar. He escrito que la biografía de Creel es hoy contraria a su comportamiento. De frente, pero únicamente en sus espacios, se ve entero, disciplinado y valiente.

Ahora cuando se le necesita con su actitud deja clara muestra que él como la mayoría de los actores políticos son corresponsables de que AMLO esté en Palacio Nacional y por tanto guardan una enorme deuda frente al país. Creel sabe que la biografía de AMLO está repleta de un activismo irregular, contestatario, agresivo e incluso con actos fuera de la ley como atentar contra la seguridad nacional en instalaciones de Pemex, vías federales de comunicación e incluso ataque a las instituciones.

¿Entonces vuelvo a preguntar, a qué se debió su asistencia legal a AMLO y a su hijo? Entiendo que pare denunciar se requiere de carácter, consistencia y prueba. Pero al parecer Creel o no les tiene o pretende no exhibirlas.

El propio Creel señala que su propósito es participar para terminar “con el desastre” que ha dejado “Andrés Manuel” pero así como de una u otra manera lo toleraron e impulsaron hoy lo mantienen deteniendo elementos indispensables que deben pertenece a la opinión pública y que Creel menciona en su video hecho con todo propósito, libertad e intención.

En política ni se puede avanzar cojeando, o la pisada es firme o los tropezones a cada hoya son constantes. El mensaje de Creel no debe quedar en una abierta competencia, incluso inequitativa, y desleal de bienes.

Si Creel se cuestiona de dónde ha sacado recursos en décadas el tabasqueño deja una fractura: él debe tener esa información ya que fue Secretario de Gobernación (fue el primer secretario de Gobernación de un gobierno de alternancia, después de más de 70 años de la hegemonía del PRI) y los órganos de inteligencia del país estaban integrados a sus despacho de forma directa o indirecta en la gestión de Vicente Fox, un mandatario que también se enfrentó a AMLO, pero de una forma tan tibia que fracasó el desafuero y el tabasqueño desde cargo en la CDMX marcaba la agenda nacional todas las mañanas mientras selló a la investidura presidencial con un “cállate cháchalaca”.

Adicional Creel ha sido presidente del Senado de la República, estructura legislativa que ha sufrido agresiones y “cercos” por parte de los intereses políticos de AMLO desde que era leal (?) al perredismo. ¿En verdad Creel con esa fuerza legal no sabe quién financió el plantón de Reforma?

¿Por qué razón ninguno de los que guardan archivos, de esos de peso, en sus cajones con evidencias no han presentado denuncias de carácter penal incluyendo daño al patrimonio nacional? Por ello y en mucho dejan a medias lo que llaman “debates” porque se dice mucho se comprueba poco y se responde nada. No pretendí elevar mi texto a eso, un debate, con Creel sólo ejercí mi obligación periodística y mi curiosidad ciudadana, en ambas me faltó interés y gallardía del panista: prefiero el silencio… otra vez.