Carlos Ramos Padilla
El muro de contención no fue capaz de frenar a la oposición. El súper presidente que domina al mundo, a Ucrania, Venezuela, Cuba, Groenlandia, Unión Europea, China…el que define cómo se llamará al Golfo de México, ese gestor universal es el más bajo de popularidad en la Casa Blanca y no puedo con el ajedrez político en su propio país.
El Congreso estadounidense podrá vigilar, investigar, condicionar presupuestos y frenar determinadas iniciativas presidenciales. Sin embargo, y hay que tomarlo en cuenta, Trump conservará herramientas ejecutivas de enorme importancia en materia migratoria, comercial y de seguridad.
No está vencido, pero sí tendrá límites y condiciones de gobierno diferentes a las que planeó. Sus ciudadanos valoraron las impulsivas amenazas, la soberbia, las injerencias y guerras, el desempleo, el alto costo de los combustibles, los vaivenes de la economía y los mercados y entonces decidieron buscar en las urnas la mejor alternativa: obtener equilibrios, una enorme lección democrática que bien podría tener un efecto espejo en México para el 2027 y regresar a la división de poderes.
Trump no bajará la guardia y continuará presionando para mermar el poderío de los narcos mexicanos en las sierras o en las oficinas de gobierno. También insistirá en apretar las tuercas comerciales en una relación bilateral más exigente que los acuerdos tripartitas con Canadá.
La sacudida fue y es bien ganada, bien merecida. El jalón fue y es para quien incluso se cree merecedor del Premio Nobel de La Paz por determinar el curso de los misiles y el sitio de su impacto. Violo muchos estándares.
Los demócratas se han crecido en la Cámara de los Representantes y en el Senado, logrando una mayoría aplastante. Trump está aturdido. El triunfo de Xavier Becerra, convirtiéndose en el primer gobernador de California de ADN mexicano, no estaba en los planes.
Gina Hinojosa hace a un lado a Greg Abbott en Texas y cierra el círculo de más de 30 años de gobiernos republicanos en una zona que aún es violenta por sus cicatrices raciales y su desprecio migratorio. Y lo sucedido en Nueva York se repite ahora con Abdul El-Sayed, en Míchigan, siendo el primer musulmán en el Senado.
Quizá con esto también se diluya la posibilidad de condecorar al hijo menor como probable candidato a sustituirlo en la sala oval. El apellido Trump se desgastó luego de un primer periodo en la presidencia que pudo, por la experiencia, haber propuesto mejores políticas públicas para el segundo mandato.
La estampa frágil de Biden pudo haber impulsado una idea de fortalecer en el nuevo mandatario. Esta semana las turbulencias bursátiles será negativas porque los favorecedores de Trump, los grandes inversionistas que apoyan los avances tecnológicos y a la Inteligencia Artificial no tendrán el campo abierto frente a los demócratas que ven en esas tareas enormes riegos de estabilidad y de seguridad colectiva.
El presidente republicano se ha de sentir cercado pero más aún, está conociendo un terreno no explorado por él: ser un fracasado y eso contempla la posibilidad de que sus decisiones sean más enérgicas. Quedan dos años pues, pera ante cualquier imposición o capricho existirá un necesario debate y acuerdo con el legislativo, con la oposición y los más importante, con la población.














