Se Comenta Solo Con… / Retrogrado

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Carlos Ramos Padilla

Lo que nos faltaba, que un subsecretario de educación declarara que México requiere del comunismo para avanzar. ¿Qué el Gobierno Federal no cuenta con el historial de los funcionarios de alto rango e investiga cuál es su ideología y más en materia de instrucción pública a nivel superior?

Luciano Concheiro considera que ser comunista es un atributo para un bienestar común y el desarrollo entre todos los miembros de la comunidad. Y las consideraciones fueron expuestas ni más ni menos que en El Colegio de México por el centenario de la fundación del Partido Comunista Mexicano.

Y así lo dijo “Hay que ir más allá de la lucha contra el modelo neoliberal y más allá de una transformación democrática del régimen político. Debemos proponernos el comunismo como sociedad emancipada de toda explotación del ser humano y destrucción de la naturaleza”. Vaya tipo, en verdad vamos en Picada.

Entre las vulgaridades de Taibo II en el área editorial y estos anacrónicos pensamientos de Concheiro vamos entendiendo el desorden en la educación pública. Y bien decíamos meses atrás que López Obrador tenía como destino manifiesto destruir toda propuesta de Reforma Educativa, pero sin ofrecer alternativas. Y de invitar a los varoncitos a acudir a la escuela con falda a convertirse en seguidores de Carlos Marx, nada prometedor nos espera.

Puedo imaginar el sentir de los otros ponentes como Diego Valadez, María Marván, Anna Ribera, Enrique Semo o Daniela Spencer que lejos de presentar quizá tendencias progresistas o de izquierda, los llevaron al extremo radical de la hoz y el martillo.

Los tiempos de Arnoldo Martínez Verdugo, Vicente Lombardo Toledano, Valentín Campa, Heberto Castillo o Gilberto Rincón Gallardo fueron superados a causa por la dinámica mundial. Que negro panorama le espera a nuestros jóvenes y muchachos con una educación sin sentido, sin rumbo, de ocurrencias y enunciados retrógrados. Y luego dicen que no es verdad los acercamientos con Venezuela o Cuba. Preguntemos a Dolores Padierna, a Yeidckol o Fernández Noroña. ¡Zas!

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