Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

La Reforma Electoral no debe pasar y hay muchas las razones:

1 porque es una imposición personal del presidente.

2 Ha servido para insultar a la ciudadanía.

3 políticamente han golpeado a la institución por cualquier razón: a Lorenzo Córdova en lo personal; a los consejeros por sueldo; por las elecciones en Guerrero.

4 porque los consejeros han sido amenazados en su seguridad.

5 porque quieren modificar 17 apartados constitucionales.

6 porque sirve la modificación sólo para beneficiar a un partido político como Morena.

7 porque resulta retrógrada y anacrónica.

8 porque ha sido el argumento para dividir al país.

9 porque será un mecanismo propio para la manipulación del padrón.

10 porque desaparece un árbitro confiable, respetado, respetable y garante de la democracia.

Adicional a estos 10 puntos la democracia mexicana desde la creación del IFE y la credencial para votar han significado un reconocimiento mundial. A esto de manera nociva hoy se trepan los partidos políticos como el PRI ante la traición de Alejandro Moreno y Manuel Añorve Baños para negociar posiciones e impunidad sin siquiera representar la voluntad de sus electores, razón por la que existen.

Ya se vio su actuar con las propuestas de militarización. Entendamos, no somos Cuba ni Venezuela. La marcha del día 13 significó una expresión pública que se debe atender. En respuesta el gobierno desafió y enfrentó a millones de mexicanos usando los recursos del Estado para animar a un desfile en lucimiento del presidente que se atrevió a cambiar fechas y horarios de un supuesto Informe de Gobierno para “aprovechar que es domingo y bueno pues de una vez”.

Evidentemente AMLO no le hablará a la nación sino a sus seguidores y sus arengas pasarán, al tiempo, a un encendido discurso y no a sus lamentables exposiciones con pausas y muletillas de las mañaneras. Elevará loas a su gobierno, a sus acciones y mentirá porque no habrá de reconocer, entre otras cosas, el incremento de los pobres (revisar datos últimos del CONEVAL) y de la violencia.

La Reforma Electoral es una trampa, otra como el AIFA. Se reconoce que nuestras normas en la materia se pueden enriquecer, perfeccionar, pero no a través de un plan “B” ideado para fastidiar e imponer.

El presidente se vuelve a equivocar porque no escucha. Cuando pierde grita fraude y cuando la sociedad se expresa inician los insultos y denostaciones. El país no le pertenece ni a AMLO ni a Morena. Las manifestaciones deben ser espontáneas y creíbles, no de acarreados (está plenamente demostrado en grabaciones de video y audio en redes sociales para el desfile del 27). Ninguna manifestación debe obligar o sancionar en su trabajo a los servidores públicos a razón de perder el empleo o el salario si no acuden.

Aquí hay suficientes argumentos para frenar una Reforma que va a herir a la estructura democrática del país. #El INE y a la UNAM no se tocan.