Carlos Ramos Padilla

Cuando de ofertar información distinta a la que presume el gobierno se trata, se acusa de “medios chayoteros, neoliberales, opositores y conservadores” es decir, AMLO fundamentalmente es el único poseedor de la verdad absoluta.

En el caso de la pandemia los datos oficiales no cuadran entre sí y menos los que registran los espacios noticiosos, es más, cadenas informativas internacionales como SkyNews en Gran Bretaña denuncia que la cifra real de muertos en México es cinco veces mayor a lo que expone el sector salud mexicano.

Y no es la primera ocasión en que prevalece la sospecha de cifras manipuladas y esto se acentuó cuando el propio gobierno ocultó el que la secretaria de la Función Pública se hubiese contagiado (se supo por una filtración y quince días después).

El mundo ha visto con preocupación cómo es el propio presidente de México el primero que no cumple con los protocolos sanitarios y hoy estiman que nuestro país es un foco de infección, mire, Japón ya advirtió a sus connacionales evitar visitar nuestro territorio.

Hay poblados como Ciudad Juárez con una tasa de mortalidad del 23%, este martes y miércoles la cifra de contagios y muertes se multiplicó exponencialmente. Académicos de la UNAM anticipan que se viene una crisis profunda en materia económica por las pésimas medidas, tardías y absurdas, implementadas desde el gobierno.

La población se enfrentará a hambre y desempleo. No hemos llegado al “pico” de los contagios y ya se habla de reapertura laboral y comercial sin que siquiera se cubran los elementos básicos en los hospitales para proteger a la población.

10 aeronaves han aterrizado en México con insumos médicos cuando aquí se aseguró no se llegaría a esos extremos. Las protestas y manifestaciones del personal del sector salud suben de tono. Y repito como en otras colaboraciones, no hay hasta el momento ningún plan o estrategia para el reingreso de millones de niños y jóvenes a las aulas escolares.

Seré directo, se ha demostrado que no estamos preparados para enfrentar una pandemia de esta magnitud, pero tampoco para responder meses después a lo que llaman “la normalidad”. No existe ningún control ni disposiciones preventivas para los flujos migratorios. Se nos informa que vamos requetebién, pero al mismo tiempo que el autódromo, los CRITS y el centro Banamex se convierten en hospitales temporales para contagiados.

Hasta el momento nadie se ha hecho responsable de haber permitido conciertos públicos en la CDMX cuando la OMS daba alertas mundiales para evitar muertes. 12 gobernadores se resisten a abrir actividades en este mes y consideran que por lo menos en junio debería de permanecer el aislamiento. Hay precipitaciones en las medidas, en las declaraciones, en los criterios. Y mientras AMLO viajaba irresponsablemente por todo el país, el gobierno no acababa de explicar el desabasto de medicinas a niños con cáncer en fase terminal.

Resulta pues inadmisible los ataques verbales del Ejecutivo a los médicos del país en estos momentos, incluso ya se operan revisiones fiscales a exsecretarios del ramo al parecer por ofrecer declaraciones que inquietan al gobierno.

Y por si fuera poco el salpicadero inmundo de la corrupción, vea, el IMSS devolverá los 20 ventiladores a sobreprecio a León Bartlett. La Función Pública abre siete líneas de investigación contra su empresa. Y sólo como dato, durante el confinamiento se ha incrementado 73% la transmisión de pornografía infantil en internet, pero el presidente tiene dos prioridades, la rifa del avión e investigar quién está detrás del contenido en redes sociales, no ve la macrocrisis que se avecina, ¡Zas!