Carlos Ramos Padilla

Las noticas en relación con Estados Unidos no son prometedoras, aunque aquí se diga lo opuesto. Toda vez la erosión y desgaste es más evidente. Mire, la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) presentó la primera solicitud de respuesta rápida laboral del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

La denuncia laboral será interpuesta en contra de la empresa de autopartes Tridonex, establecida en Matamoros, Tamaulipas, con matriz en Filadelfia (Cardone) y controlada por un grupo canadiense. Argumentaron que, en dos años, los trabajadores de Tridonex han sido acosados y despedidos por intentar organizarse con el SNITIS, un sindicato mexicano independiente de su elección, para reemplazar un sindicato corrupto de “protección”. 

Por si fuera poco, la semana pasada, el American Petroleum Institute –que agrupa a empresas de exploración, producción y servicios de la rama petrolera en este país– envió una carta a los secretarios de Estado, Comercio, Energía y a la representante comercial de la Casa Blanca, para que exhorte al presidente de México y miembros de su gabinete a que cumpla con sus compromisos firmados en el Tratado Comercial.

Por otra parte, es notorio que las agendas de Biden y López son incompatibles. Luego de las participaciones del mexicano en el G/20 y en la Cumbre del Medio Ambiente, para los estadounidenses quedó manifiesto que la 4aT además de populista y demagoga presenta otros intereses y rumbos.

Tanto Biden como Harris han tenido el tiempo y los elementos suficientes para entender que en MÉXICO se prepara un conflicto post electoral si los índices de votación no le favorecen a Morena. Específicamente en este terreno USA no pretende intervenir dado que México tiene serios pendientes en materia de migración y procesos de vacunación que han sido poco eficientes y si muy manipulados mediáticamente.

Allá están ahora ocupados en desmantelar los errores de Trump y regresar con fuerza a un Estado de Derecho, ampliar la democracia y abatir los índices de violencia, en la vacunación Biden ha dado muestras de eficiencia y respuesta rápida. Aquí nuestro estandarte de políticas de salud es Lopez Gatell.

En mucho AMLO pretende despertar roces con Biden para encontrar pretextos de nacionalismo antes de las elecciones. Biden no va a caer en ese juego. AMLO es ahora atendido en la oficina adjunta, la de Kamala Harris. La vicepresidente tomó nota de la nota diplomática en la que el gobierno de México exige que EU “explique el financiamiento a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI)”, de parte de la US Agency of International Development (USAID) y se permitió sonreír cuando AMLO volvió, segunda ocasión, a recordar frases de Porfirio Díaz.

Acusó López que el financiamiento a MCCI representa “un acto de intervención que viola nuestra soberanía”, y que se trata de “injerencia, es intervencionismo y es promover el golpismo”. Pero no mencionó el tabasqueño cuando él le pide a Biden mil 400 millones de pesos para intercambiar siembra de arbolitos por visas. Y esta conversación se desarrollaba mientras en el escritorio de Harris y del FBI quedan los testimonios del espaldarazo de AMLO a Trump y de cómo Ebrard operó con la comunidad latina en el vecino del norte para evitar que Biden ganara la presidencia.

El inquilino de Palacio Nacional desestimó el quehacer diplomático de una profesional como Martha Bárcena, único y real eslabón de comunicación con Biden, y nombró a Esteban Moctezuma como nuestro embajador haciendo caso a las recomendaciones de Ebrard para remover a la dama.

Biden sabe, conoce y se ha informado de los riesgos y peligros que representa la 4aT. En su agenda no está saber si ya se vendió o no el avión presidencial y si AMLO finge combatir la corrupción luego de los escándalos entre su parentela y funcionarios más cercanos.

Además, conservan la vigilancia sobre el comportamiento de uno de los hijos de AMLO, José Ramón López Beltrán, y la supuesta producción de la finca El Rocío además de sus lujosos viajes a un resort en Aspen y otros viajes. A Biden no se le marea con una “mañanera”, sus sistemas de inteligencia e información, esos sí, tienen otros datos.

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