Carlos Ramos Padilla

Sentarnos a una época de saturación política. Spots, mensajes, llamadas telefónicas, anuncios, mítines, marchas, servicios informativos, volanteo, entrevistas, debates…y así seguirá ocurriendo en los próximos tres meses.

Pero hay de formas a formas y de estilos a estilos. Xóchitl Gálvez continúa ganando terreno y confianza a Claudia Sheinbaum. Sus golpes han sido certeros, sus discursos bien articulados, sus compromisos y sus acuerdos estratégicos.

 Sumado a su viaje a Estados Unidos, España y el Vaticano el banderazo oficial de salida en Fresnillo fue de un enorme simbolismo para entender que su punto prioritario es la seguridad, reducir la violencia y dignificar a las fuerzas armadas. De manera voluntaria la sociedad la acompañó aun tratándose de la media noche.

Se perdió temporalmente el miedo y tomaron las calles. Del otro lado un monótono evento en el zócalo, tarde, tratando de apantallar con un músculo masivo falso y de acarreo, con una candidata que pide dar continuidad a la “corrupcio…transformación”, en público y abierto pleito y rechazo a Clara Brugada y acompañada por el indeseable Epigmenio Ibarra. Esas diferencias están marcando nuevos derroteros.

Xóchitl va por proyectos, Claudia por venganzas e impunidad, Xóchitl muestra ánimo, Claudia nula empatía, Xóchitl presume equipo, Claudia promueve divisiones hasta entre los suyos, Xóchitl aspira a mejorar, Claudia a continuar con lo mismo que ha estancado a la nación. Y estos criterios no responden a una simpatía, sino al evidente retrato que nos regalan.

De igual forma dos personajes en competencia que vencen y convencen: una dama en toda la extensión de la palabra como Margarita Zavala o a un dispuesto Santiago Taboada que piensa fortalecer a emprendedora y grupos productivos. Claudia ya tuvo su oportunidad y la dejó pasar.

Sin rubor alguno se exhibe ante la sociedad creyendo que la Línea Doce, el Colegio Rébsamen, la contingencia ambiental e incluso la crisis de agua e inseguridad serán archivos empolvados al momento del voto.

Durante su gestión se dieron dos gravísimos atentados que no han tenido respuesta con García Harfuch y Gómez Leyva y más aún, se demostró la nociva actividad de una fiscalía dedicada al espionaje y persecución de adversarios incómodos.

Por lo pronto la tarjeta biográfica de Xóchitl es mucho más atractiva y limpia y comparar a su equipo que la acompaña con los sumados a la campaña de Claudia sería una ofensa, empezando por Ebrard, Tatiana Clouthier o Mario Delgado. Sheinbaum no ha podido comprobar de dónde ha salido el dinero que la he financiado, incluso fuera de tiempo, su precampaña de imagen.

Las sospechas y testimonios de corrupción en su administración y la federal son cotidianas. Xóchitl llena plazas y alamedas. Claudia se ve abandonada en aeropuertos y estadios. Xóchitl va por la reconstrucción, Claudia por mantener el AIFA y el tren maya. Y eso es lo que vemos hasta ahora, y faltan semanas y debates. Pero Xóchitl, aún con especulaciones y dudas en su logística y estrategia presentó un buen arranque, sin duda. Y para los que creen en la sinceridad de las encuestas, Gálvez se está emparejando en las cifras y hay voluntad de que, en poco, la situación le sea favorable.