Carlos Ramos Padilla

Escribí que el gran perdedor se llama Vladimir Putin y di mis razones, pero hoy subo el tono y lo calificó como un ser sin misericordia, vengativo y asesino. Por la mañana parecía que se generaban buenas noticias luego de la segunda ronda de negociaciones entre las delegaciones de Rusia y Ucrania, pero todo se desvaneció sigue la guerra, continúa la invasión y con mayor crudeza.

Los blancos, los centros de ataque rusos son zonas civiles: escuelas, unidades habitacionales y centros comerciales ocasionando muerte y desabasto de alimentos, agua y medicinas.

El presidente de Francia, Macron, sostuvo una conversación con Vladimir Putin y minutos después expresó “lo peor está por venir” y es que los misiles fueron destinados a Zaporiyia, Ucrania, la central nuclear más grande de Europa, la tercera después de la de Japón y la de Canadá, de explotar sería 10 veces más grave que lo ocurrido en Chernóbil en 1986.

En estos momentos los bomberos intentan sofocar los incendios y evitar una tragedia atómica. En el Mar Negro buques de desembarco de tanques se acercan a las costas. Hasta el momento hay dos mil ucranianos fallecidos. 5.3 millones de personas han abandonado sus hogares.

Un millón de personas han dejado Ucrania. Medio millón de niños han participado del éxodo, se estima que por lo menos 4 millones de seres humanos cruzarán las fronteras. El mayor logro no fue llegar a una tregua sino evitar el ataque a corredores humanitarios. Lo que está haciendo Putin es inhumano (de por si la guerra lo es) pero aquí las tropas rusas. O están defendiendo a su nación sino invadiendo a otro, un país democrático y libre.

Putin calificó a sus soldados muertos como “héroes “. Las condiciones que desea imponer el tirano Putin son impensables. Desea la total desmilitarización de Ucrania y mantener el control de puertos y aeropuertos con bases rusas. Es reprobable que el gobierno mexicano, en copia con Venezuela y norcoreana, mantenga relaciones y comercia con Rusia cuando el mundo impone sanciones. Lopez Obrador aseguró que seguiremos comprando fertilizantes y granos a los rusos y que el espacio aéreo nacional seguirá recibiendo aeronaves con bandera rusa.

“Condenar” la invasión en la ONU no es sigílenle cuando estamos siendo aliados de un asesino. Putin, hay que decirlo, está asesinado a inocentes para complacer sus intereses de poder y permanencia en la presidencia. Pagaremos cara esta temeraria determinación de AMLO mientras y de manera simultánea se honra la presencia de Lula da Silva, hombre ligado al Foro de São Paulo. AMLO se define como pacifista, pero favorece una intervención criminal.