Miguel Ángel López Farías

La narrativa oficial sobre los contagios y todo ese amasijo propagandístico para la pandemia es solo ruinas de una “obra negra” que alguna vez fue el sistema nacional de salud…

No pretendo ser pesimista, pero estamos cada vez peor, el carnaval de colores de un semáforo que nadie “pela”, México continúa dirigiéndose a un desastre mayor por el COVID, debido a que la capacidad de vacunación ha sido rebasada por los contagios y peor aún, el sector de los jóvenes (los cuales fueron considerados casi al último de la fila para ser vacunados) son el objeto de mayor impacto en esta tercera ola.

El genio de Gatell nunca previno que ese sector, por sus características de movilidad y contacto podrían llegar a ser el vehículo principal de este nuevo tsunami… claro que importa el que el maldito virus decidió mutar en algo mucho más resistente, cosa curiosa, eso hacen los virus, ¿o caso las gripas comunes no han evolucionado? 

Pero ¿por qué estamos nuevamente en el precipicio del infierno? Respuesta: porque no tenemos las vacunas suficientes, no para atajar al sector de la sociedad que significa el mayor foco de contagio, o sea, los chavos…

¿Dónde están esas vacunas? En la demagogia de la 4T puesto que en la práctica no les alcanza para cubrir la demanda… atrás quedó ya aquellas tonterías de un virus “domado” o de “la curva aplanada”, ahora podríamos emplear el epitafio del “sálvese quien pueda” en honor de Darwin.

Desearíamos encontrar otro tipo de reacción y de estrategias por parte de un gobierno que desde temprano nos mostró que no sabía qué hacer con estos jinetes apocalípticos, ahora solo nos queda cuidarnos a nosotros mismos… ya sabe usted, mucho gel, cubrebocas, sobrevivir a lo económico, proteger nuestro empleo y a nuestras familias y encomendarnos a un ser superior que realmente nos escuche, digo, tal parece que eso nos resta. 

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