Bernardo López 

El vórtice polar que afecta a Norteamérica y a Europa hace disminuir las temperaturas hasta menos cuarenta grados centígrados. La tormenta invernal también ha afectado a Canadá, con caída de nieve que supera los récords de casi un siglo (1937), alcanzando los 88 centímetros de espesor. 

La tormenta invernal “Fern” ha afectado a al menos 34 Estados de Estados Unidos y ha provocado la cancelación de miles de vuelos. En México también se han registrado temperaturas inferiores debido a la masa de aire polar.  

Si estas masas de aire polar provocan temperaturas congelantes tan intensas en Norteamérica, cómo se encontrará el Ártico, que se supone ya debería estar completamente derretido por el supuesto calentamiento global, o al menos eso vienen diciendo desde hace más de 30 años.

El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, comentó en redes sociales que la tormenta afectaría de una manera extraordinaria a su país, y pregunta «Qué ha sucedido con el calentamiento global. Además pide una explicación de los defensores de esa teoría.

En 2018, un activista llamada Greta Thunberg escribió que “un gran científico del clima advirtió que el cambio climático colapsaría a la humanidad si no se dejaban de usar combustibles fósiles en los siguientes cinco años. Ya estamos en 2026 y ni se han elevado los niveles del mar o desaparecido ciudades que se encuentran en las riberas de los mares.

Una alianza denominada “Net Zero”, que tenía como objetivo eliminar todas las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050 ha dejado de ser una prioridad, pues las políticas de descarbonización han comenzado a revertirse, después de la reelección del presidente Trump, cuando los mayores financiadores dejaron de apoyarla.

En el Ártico, donde se supone ya no debería haber hielo, países como Rusia continúan desarrollando la tecnología de rompehielos, para poder atravesar la ruta comercial que buscan impulsar. 

Las nevadas, lluvias o calor más intensos no significan una transformación de los ciclos del planeta, en todo caso son su reafirmación, pues continúa haciendo calor en la temporada de estiaje, hace frío en la temporada invernal, llueve en la temporada de precipitaciones.

Recordemos que los antiguos nos dejaron graduaciones climáticas con las “piedras del hambre”, talladas en ríos de Europa, donde podían medir las temporadas atmosféricas radicales que provocarían sequías intensas, debilitando los argumentos sobre el cambio climático -como un cambio lineal-, y reforzando la idea de procesos cíclicos.