La Redacción

“Nosotros llevamos muchos años trabajando con las personas que viven allí, con los productores, con el gobierno, haciendo política de planeación para que el uso agrícola se conserve, hemos trabajado mucho que se han publicado en manera de leyes para respetar el uso agrícola que en el municipio es muy escaso, es una zona árida, pero su suelo es fértil, el tema que se tiene es que el lugar se volvió turístico porque el vino atrae a la gastronomía y al enoturismo”, señaló Iliana Espejel.

En entrevista con Perspectiva Empresarial la profesora investigadora de la facultad de ciencias en la Universidad de Baja California indicó que después de la pandemia, especialmente la gente descubrió lo que es vivir encerrado y quienes han podido quieren tener una casa de campo y el Valle de Guadalupe ofrece esas posibilidades.

“La demanda para tener casitas de campo ha aumentado mucho y en los últimos cinco años al pedir tanta casa, y oferta de terrenos que no están cultivados se está acelerando mucho y el problema es que las casas comienzan a poner albercas, a pedir aires acondicionados, usan mucha agua, y el paisaje se empieza a transformar, en unos años los modelos del Instituto Municipal de Planeación podría llegar a perderse”, explicó la experta.

Agregó que hace dos se habían calculado que se había perdido el 18%, actualmente puede ser el 20%, de 5 mil 500 hectáreas, es una zona que también tiene olivos, no solo es la vid, y también hay hortalizas, pero si las casas que construyen a veces les ponen como jardines de vid, pero si se pierde la superficie que se necesita de uvas.

Además, se pierde paisaje y va en contra de las leyes que se publicaron donde había ciertas demanda, no es que están prohibido hacer casas, pero hay que hacerla con ciertas regulaciones, hay un reglamento que dice cuál es la densidad y el tipo de construcción que se debe de hacer y eso no lo respetan.