Alan Ramírez Flores 

La adopción del teletrabajo es una tendencia que se arraigará en la cultura corporativa más allá de cuando terminé la pandemia mundial del Covid-19.  

Aunque existen muchas ventajas en la incorporación del home office en muchas empresas de distintos sectores económicos, también pervive cierta preocupación por maximizar el rendimiento laboral de nuestros colaboradores. De alguna manera, tenemos muy arraigada la mentalidad sintetizada en el refrán “al ojo del amo, engorda el caballo”. 

En nuestro tiempo, en plena era de la creatividad, una malsana coerción nos impide asumir que la productividad es posible en el teletrabajo.  

Para maximizar el desempeño aún a la distancia, existen cinco factores claves: 

  1. Determinar los KPI relevantes. Los indicadores clave de rendimiento (KPI) no son simplemente una cuestión de llamadas de ventas realizadas o informes presentados. Los KPI empresariales que rastrean tanto la productividad (producción) como la eficacia impulsan el enfoque y la rendición de cuentas dentro del equipo, pero también se deben agregar KPI de bienestar y colaboración. Éstos pueden ayudar a predecir la productividad y proporcionar advertencias oportunas cuando las personas se sienten tensas, confusas o desmotivadas. El gran reto del trabajo a distancia es gestionar a los colaboradores de forma tan eficaz como se haría en la oficina física. 

Las métricas de bienestar y colaboración pueden incluir el número de puntos de contacto entre los equipos, niveles de humor de las personas, o cómo las personas enfrentan su carga de trabajo. El bienestar y la felicidad, por supuesto, significan cosas diferentes para cada persona, por lo que los datos no son una medida definitiva, pero permiten la opción de obtener apoyo. 

  1. Crear un equipo conectado. Las reuniones regulares ayudan a mantener un equipo conectado y generar un sentido de comunidad, incluso cuando las personas trabajan de forma remota. En general, los trabajadores remotos buscan activamente oportunidades para conectarse. 

Los puntos de contacto frecuentes crean oportunidades para discutir rendimiento, bienestar, prioridades y cualquier problema en cuestión, así como para celebrar los éxitos.  

  1. Desarrollar el papel de los líderes. Liderar un equipo remoto requiere un fuerte énfasis en habilidades de liderazgo como la empatía, la capacidad de fomentar un sentido de comunidad y el empleo de habilidades digitales que maximicen el uso de la tecnología.  

Las organizaciones tendrán que adaptar su estrategia de desarrollo de liderazgo para crear líderes que puedan sacar lo mejor de sus equipos remotos. Esta estrategia de desarrollo también debe reconocer las diferentes demandas impuestas a los líderes en este nuevo entorno; añadir tiempo de recuperación a los horarios y supervisar el bienestar de los altos rendimientos será esencial en los próximos meses. 

  1. Construir en reconocimiento positivo. El reconocimiento regular no solo ayuda a mantener una cultura de trabajo positiva, sino que también es un importante motor de productividad. El reconocimiento se vuelve aún más importante en un entorno remoto en el que los gerentes no tienen acceso a las pistas físicas y verbales que podrían recoger en la oficina. Ahora hay menos oportunidades de «watercooler» para proporcionar reconocimiento sobre el terreno. Los líderes deben identificar nuevas ocasiones para expresar su reconocimiento, adaptado a las personas de una manera significativa y genuina. La tecnología puede ayudar aquí a través de técnicas como la gamificación. 
  1. Desviar las distracciones. Incluso antes del bloqueo, hasta el 30 por ciento del tiempo de un equipo se dedicaba a actividades que no agregan valor. Existe el riesgo de que este porcentaje pueda aumentar en un nuevo entorno de trabajo híbrido como resultado de las distracciones en el hogar, el cuidado de niños y la tendencia de algunos a sentirse quemados después de un largo día de llamadas de conferencias virtuales.  

Sin embargo, la construcción de una estructura clara en los horarios de equipo, como las breves puestas al día diarias, el tiempo centrado para actividades específicas y los descansos, ayuda a apoyar el enfoque de un equipo disperso. 

Asimismo, la tecnología nos da la oportunidad de recopilar datos sobre bienestar y colaboración, y de establecer una conexión entre esos puntos de datos y productividad.  

Administrar eficazmente los equipos remotos puede representar una gran oportunidad en las corporaciones para enfrentar la nueva realidad. El teletrabajo llegó para quedarse. Es posible que asuma distintas modalidades como un home office parcial, pero impuso un sistema en el que la prioridad ya no son las horas que se pasan en la oficina o fábrica, sino el cumplimento de proyectos y causas. 

 Los cinco puntos descritos ayudarán a las organizaciones y sus líderes a mantener y mejorar los niveles de productividad y compromiso para avanzar en este nuevo mundo del trabajo. 

Y ante esto el trabajo deja de ser un lugar y se convierte en lo se hace, transforma o mejora. Esto implica el ejercer un liderazgo pletórico de motivación y colaboración para que los demás multipliquen sus capacidades. La gestión se vuelve un impulsor y no un regulador del trabajo y talento.