El origen de las enigmáticas ráfagas rápidas de radio (FRB, en inglés), que los astrónomos llevan más de una década tratando de explicar, está más cerca de ser comprendido tras la detección de la primera señal de ese tipo en la Vía Láctea.

Tres estudios publicados en la revista Nature detallan la observación de uno de esos pulsos de alta energía producido por un magnetar, un tipo de estrella de neutrones con un potente campo magnético, ubicado en nuestra galaxia.

Los investigadores creen que este hallazgo ayudará a aclarar cómo se originan estos eventos, que hasta ahora solo se habían detectado en regiones más alejadas del universo y cuya insólita naturaleza ha sido objeto de todo tipo de hipótesis.

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