Inicio Opinión Poder Público / Un fiasco la visita presidencial. II/ III

Poder Público / Un fiasco la visita presidencial. II/ III

  • Protestas en lugar de aplausos
  • Ramírez Bedolla el gran perdedor en la visita presidencial

José Cruz Delgado 

Los discursos populacheros de la presidenta Claudia Sehimbaum y del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla en Apatzingán no sirvieron para calmar las protestas ciudadanas que

exigieron acciones concretas de paz en lugar de discursos o créditos económicos. Seguramente a la presidenta no le quedaron ganas de regresar a escuchar la retahíla de quejas de sus habitantes por la creciente ola de violencia, violencia que el mandatario estatal no ha podido controlar. Su molestia no fue para menos, porque está acostumbrada a que le rindan pleitesía y recibir aplausos a rabiar.

El gran perdedor fue Ramírez Bedolla que quedó como tonto tras la visita presidencial porque ni su feligresía acarreada fue capaz de contener el descontento popular, y si antes no digería al mandatario, ahora menos.

Sí bien el problema de la inseguridad no es de ahora, este se agravó con la llegada de Ramírez Bedolla al poder, cuyo triunfo ha sido duramente cuestionado porque fue apoyado por presuntos grupos fácticos que, en su momento fue denunciado y que las autoridades electorales reconocieron la intervención del crimen organizado pero que no fue suficiente para anular la elección.

En reiteradas ocasiones hemos publicado en este espacio que los ataques con explosivos, extorsiones, siembra de minas con explosivos en brechas y caminos,

del municipio apatzinguense, han obligado a los habitantes de comunidades rurales y zonas de cultivo a huir a otras ciudades en busca de refugio, problema que las autoridades se niegan a reconocer.

Pero no solamente es el municipio de Apatzingán el que enfrenta este grave problema, en la sierra-costa también se han registrado ataques terroristas que han enlutado decenas de hogares enlutados y obligando los criminales a cientos de familias a huir de sus lugares de origen agravando más el desplazamiento forzado.