Como ya es costumbre desde hace cinco años, días previos al Gran Premio de México la zona de paddocks en el circuito capitalino se vuelve un colorido escenario en el que pilotos, equipos e invitados especiales celebran una edición más de la carrera en tierra azteca.

Enfrente del Centro de Medios se montó una pequeña kermés en la que Max Verstappen y Alex Albon, pilotos de Red Bull, sirvieron algunos tacos al pastor a los comensales.

Además, el francés Romain Grosjean, de Haas, aprovecho que una mesa de “futbolito” estaba abandonada para “echar la reta” con el que se animara.

Los pilotos de Racing Point, el mexicano Sergio Pérez y Lance Stroll, recibieron la visita en su paddock de Mario Achi, personaje anónimo, vestido de mariachi con un casco de automovilismo.

Otro de los pilotos que se contagió con el estado de ánimo festivo fue Valtteri Bottas, de Mercedes, quien pintó una peculiar calavera para dejar en la ofrenda en su pit.

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