Miguel Ángel López Farías
No sé a usted, pero a mi llama mucho la atención el tono que se ha colocado por parte del presidente López Obrador en contra de Felipe Calderón, los ataques son «íntimos», muy personales, y este tipo de reacción no es recurrente en política, no así, más cuando se trata de presidentes contra exmandatarios, se incumple la regla de «cuidado con escupir para arriba», ya que nadie garantiza que el actual salga bien librado de los escándalos de corrupción y lo que se vaya sumando en este sexenio.
El actual mandatario ha dirigido todas sus baterías hacia el búnker del enemigo michoacano, los blancos han sido García Luna, empresas españolas relacionadas a Calderón, el «rebanón» del caso Lozoya y los sobornos a gente vinculada a Felipe (panistas en su momento), la captura de García Luna cortesía del amigo de López Obrador, Donald Trump, el portazo en la nariz a «México libre», la vacilada de un juicio a expresidentes y la aún más disparatada «extradición» de Calderón hacia los EUA.
Vamos, el «chanclazo» del presidente dejo de serlo y se convierte en un acto de fusilamiento, que hizo Felipe Calderón como para que el jefe del ejecutivo quiera repetir lo del cerro de las campanas, ¿Cuándo Juárez ordenó fusilar a Maximiliano?
La sospecha es que el inquilino de Palacio atribuye a que detrás de los videos de Pío y sus bolsas multimillonarias se encuentra el ex y para aumentar el drama, el propio López Obrador se estaría vacunando de lo que se ha rumorado como una serie de revelaciones en donde México entero se daría cuenta de que, los que se decían honestos no lo son y de ello nos enteraríamos por medio de más videos.
El rumor cobra fuerza, pues si bien Calderón puede ser lapidado por muchas cuentas pendientes, no olvidemos que siendo mandatario tuvo en su poder uno de los aparatos más sofisticados de espionaje y vigilancia, operado por el mismísimo Genaro García Luna y sería muy ingenuo no creer que durante seis años armaron un grueso expediente de todos los adversarios, incluyendo los pasos del hombre de tabasco.
Lo que se antoja como narco serie o película de terror podría tomar forma en cualquier momento para los que llegaron con la bandera de la honestidad. De ahí que se concluya que en Palacio se ha montado una de las campañas de mayor desgaste en contra de Felipe Calderón, tratando de llevarlo a las cuerdas y buscando algún control de daños.
El final es de pronóstico, y la imagen presidencial pende de un hilo y se cree que la mano que mece la cuna es de la tierra de los aguacates. O de que otra forma nos explicamos tal nivel de rencor.












