Miguel Ángel López Farías

Meterse a Tepito no es fácil, que lo haga la autoridad, que envié policías y marina para ir en contra de los de la unión, pues se requieren pantalones y mucho, pero mucho trabajo de inteligencia, iniciemos por el hecho de que en el barrio bravo existe una especie de autogobierno, que tiene mucho de violenta y aunque no deja de merecer el reconocimiento de su gente, la que, si trabaja y hace un esfuerzo por romper estigmas, pesa y más aquello de que con Tepito nadie se mete.

Pues ayer se metieron, hubo trabajo de inteligencia, fue pulcro, iban por miembros del cartel de la unión y se encontraron con lo que todo mundo imaginaba, toneladas de marihuana, kilos de coca, de todo tipo de drogas sintéticas, laboratorios equipados, narco túneles, altares dedicados a Satán, a la muerte.

31 integrantes de la asociación delictuosa fueron detenidos, las camionetas de la SSC iban cargadas de motos de pista y de motonetas, todas robadas, sin papeles, los chacas cayeron con todo y sus mariconeras y mire usted, distinto a lo de Culiacán, aquí no hubo un solo disparo, un solo herido, fue un trabajo limpio y se le debe acreditar al nuevo jefe de la policía Omar García Harfuch, joven y preparado, con un buen paso por las áreas de investigación,  una especie de súper agente que estuvo detrás de la captura de Dámaso López Núñez, alias “el licenciado”, de Javier Duarte en Guatemala y de Roberto Borge en Panamá.

Y le digo, fue responsable de capturar a los líderes de la unión Tepito “el jamón” y de la anti unión “el tortas”, Omar García tiene estudios en Harvard, se preparó en el FBI y la DEA, fue titular de la división de investigación de la Policía Federal y jefe de la agencia de investigación criminal de la entonces PGR hoy fiscalía.

Tiene 37 años, acumula una impresionante trayectoria y estirpe que le eleva la bandera pues es hijo de don Javier García Paniagua, ex titular de la Dirección Federal de Seguridad, la temible DIFS, su mamá es la actriz María Sorte.  La jefa de gobierno Claudia Sheinbaum tiene algo que presumir en medio de un páramo desértico de buenos resultados, y vaya que en el área de la seguridad son urgentes, y lo de ayer marca una seria diferencia entre lo que sucede en el gabinete de seguridad de la presidencia y lo que aquí en la capital se ha dado.

Mientras que el ” engrudo se le hizo bolas” a Alfonso Durazo por lo de Ovidio , don Omar García le trae a su jefa  los colmillos y garras de un tigre nada fácil, y claro, aún faltan muchas bestias que meter a sus jaulas, pues eso de Tepito es solo una de las torres de un castillo putrefacto plagado de corrupción y componendas entre criminales y autoridades, policías que ya fueron detectados y que terminaran en prisión por haber brindado protección a los de la unión y anti unión.

Ahora bien, García Harfuch, el nuevo policía de hierro de la ciudad, sabe que al tocar a un centro de poder criminal como este los demonios de los reacomodos se darán, vendrán levantones y muertos, los narcos se defenderán y tratarán de aplicar algún tipo de receta estilo Cartel de Sinaloa, esto es, acudir a la siembra de miedo para que la ciudadanía presione a las autoridades.

Los criminales no se quedarán con los brazos cruzados, ellos operan bajo la lógica de la ley del terror y tratarán de infectar a los capitalinos de dicha sensación, la tarea no será fácil para los muchachos de García Harfuch, se trata de emplear lo que él sabe, la inteligencia como pólvora para hacer que los resultados se den, pero también de la necesaria mano firme y evitar que dentro de los cuerpos policiacos continúen creciendo las larvas de la delincuencia y sus cómplices.

En la Ciudad de México sabemos que durante años han fallado las estrategias de seguridad, que las fronteras entre ratas y uniformados se confunden, que la corrupción en juzgados, agentes y ministerios públicos son parte del paisaje costumbrista.

Se sabe que para que los capitalinos respiremos en paz deberán pasar varios años, pero el que se comience por traer gente capaz a los cargos clave, podría ser la diferencia entre doña Claudia y sus antecesores, pero le digo, es cuestión de que la doctora comience a realizar los cambios en su equipo acorde a la experiencia y buenos resultados de los que ahí coloque.

Omar García Harfuch es un buen paso para decir que se está aprendiendo a gobernar con sentido común e ir cambiando la narrativa de que los de la 4t son un campo experimental con resultados fallidos.

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