Miguel Ángel López Farías
Es el litio, esa es la verdadera razón de la propuesta de reforma energética de López Obrador, nos estamos concentrando en el pastel de la CFE y su 54% de participación, dejando un 46% a la iniciativa privada para aquello de generar energía eléctrica.
Astuto, el mandatario, y debo reconocerlo, se dirige a uno de los campos de batalla más cerrados en estos tiempos: el dominio y explotación del recurso más valioso una vez que el petróleo se vaya a pique y el planeta obligue por el desastre del cambio climático a dejar de usa el crudo.
La reforma energética busca que el estado mexicano sea el propietario de todos los yacimientos de litio. ¿Y para qué querríamos el control de este mineral que en la tabla periódica la identificamos como (Li)?
Por qué las baterías de litio moverán a el planeta entero, los celulares firman parte de ello, además de millones de componentes electrónicos y la joya de la corona: para el 2030 la industria automotriz habrá de haberse mudado a las baterías de litio. Hace poco, se descubrió la mayor reserva de este “petróleo del futuro” en el mundo ubicado en Sonora.
Estamos hablando de cantidades estratosféricas de dólares de este material.
Solo que, para que sea un buen negocio, México deberá convertiste en un líder en su aprovechamiento tecno y no solo la extracción, sino lo que China viene realizando, que todas sus áreas de investigación y ciencia trabajan para que el sueño del litio se haga realidad, China posee avances en almacenamiento de esta energía.
Pues México estaría por cometer el mismo error de hace 60 años, cuando el petróleo nos impulsó, pero a la larga fuimos condenados por no habernos concentrado en la refinación, o sea, las gasolinas. La historia la conocemos, somos una potencia petrolera sin dinero.
Con el litio en manos de una 4T, sin una estrategia que prometa avanzar hacia algo elemental como es potenciar las áreas de investigación y en tecnología que permita que México se convierta en un actor importante para la producción de baterías y todo tipo de componentes que el mercado demanda y no solo una nación que rebose en depósitos de litio.
China es el país número uno en producir esa tecnología, la que procesa el litio y la almacena, apuntándose como la que dominará el mundo de los energéticos, mientras que aquí en México, este gobierno, continúa viéndose la punta de los zapatos sin comprender que el tiempo de inyectarle recursos a lo que tanto detestan llego: a la inteligencia y a la creación.
El litio, con los pasos adecuados y la estrategia atinada, puede convertirse en el detonante de un milagro mexicano, pero en manos de los necios y corruptos, estaríamos condenándonos a una nueva década pérdida.















