Miguel Ángel López Farías

A los mexicanos nos encuestaron, De la Heras Demotecnia, arroja los resultados de este año en los que muestra que el 65 por ciento de los mexicanos se considera de clase media (seis de cada diez) partiendo de que ganan por familia 15 mil pesos, la OCDE tiene otros datos (citando al clásico), afirma que solo el 45 por ciento pertenecen a esa franja, superando el borde de los 15 mil pesos al mes.

La inquebrantable clase media es por tradición, el grupo social más aspiracional de todas, quiere y sueña con los que arriba se encuentran y lo que poseen, viven, la gran mayoría del crédito, muchos con auto propio y alcanzan a pagarse uno o dos viajes al año, es la que más impuestos aporta al fisco, es una clase que se asoma a las noticias y posee  opinión sobre lo que le rodea, asiduos a los centros comerciales y abarrotan las temporadas de promoción, nada da más placer que tener un celular nuevo o una bolsa con ropa de alguna tienda departamental de prestigio.

Esa clase, la que llega a tener más ingresos sabe lo que es visitar Disney o algún paquete turístico en Cancún, la clase media es el motor de la economía de este país, ganan y gastan igual, y paradójicamente es el sector más olvidado en las acciones del gobierno, el cual, entiéndase los políticos, abandonaron a estas familias, concentrando el discurso en los más pobres, y que sin quitarle la razón a la intención de ayuda, han sido los clase medieros los que con sus impuestos y las múltiples maneras de quitarles dinero, sea con gasolinas caras, o con moches salariales es que alimentan los proyectos de los gobiernos en turno.

Los políticos no reconocen que para acabar con la pobreza se necesitaran muchas décadas, que todo pasa por un modelo educativo y económico, por el respeto a las leyes y no por el empobrecimiento o la eterna recesión de la clase media, y al no mencionar a los ricos, debemos aceptar que quien acumuló riquezas difícilmente se preocupará por lo que debajo de sus pies sucede, el millonario no tiene tiempo para esas cosas, ni le quita el sueño si un miserable sale de esa condición o si la clase media crece.

El rico tiene la llave del dinero y el picaporte con el poder político, la clase media no, y esa grosería ha comenzado a generar frustración entre estos mexicanos de ese sector que ven como el sueño de que con este gobierno llegarían los pisos parejos se va esfumando.

Nadie quien los voltee a ver, nadie que descanse un proyecto para hacer más fuertes a esta franja de millones que han sido domesticados para sobrevivir en la media tabla de todo y que en el proceso electoral pasado dieron un golpe en la mesa y decidieron darle todos los botones a Morena, como forma de venganza a un PRI, y la poca congruencia y respaldo de un PAN que vendió su historia y dignidad ante el poder de los billetes.

Políticos  que abusaron  de todo, que creo una de las clases más corruptas de gobierno alguno, pero la desilusión ya se apodero de la clase media, como los eternos ausentes de un México más justo, más equilibrado, de esta clase media se habla poco, a los gobiernos no les importa, se les incumple en materia de seguridad, se les ahoga en medio de marchas, con castigos y más multas para quien se atreva  poseer un carrito.

Se les promete mano dura para regresarles la paz, se les vendió la idea de que hasta la gasolina sería más barata, hoy, los bolsillos de esos mexicanos se estiran, sudan, se ven asfixiados y abandonados, nerviosos porque podrían ser despedidos de sus trabajos, o que la empresa con capital extranjero cierre.

Es el nuevo ejército de los enojados, se resisten a ser pobres, quieren vivir mejor, que no les roben, secuestren o maten, son un poderoso pivote que comienza a cansarse de ser la maquinita que cargue con todo. Anótelo, la clase media esta frustrada por los engaños y solo basta una gota para que todo se desborde y esos mexicanos despierten. ¿Lo sabrán los políticos? ¿Bajaran de su olimpo para escuchar ese reclamo?

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