Miguel Ángel López Farías 
 
En lo que el presidente de México encuentra la llave de la caja chica para rescatar a Tabasco de las inundaciones toda vez que “oportunamente” decidió cortar los fideicomisos para desastres naturales o si nos esperamos a que el todavía presidente de los EUA Donald Trump termine su berrinche ante el triunfo de Biden: permítame acudir a la portada de “la prensa” de la OEM, la del día de hoy, es un recordatorio de esos capítulos que no terminan de ser entendidos en un México que sonríe ante la rifa de un avión o chapotea en el churro de novela de Lozoya, Videgaray y todas las ocurrencias, pero que extrañamente no se conmueve ante la tragedia que nuestras niñas y niños sufren. 

La primera plana significa una bofetada para la destartalada conciencia nacional. “En México asesinan a siete niños cada día y siete, desaparecen en total impunidad”, el trabajo es de nuestra compañera y amiga Patricia Carrasco y lo rescata de la Red por los Derechos de la Infancia.  

Sabemos que México sufre de la multiagenda, que todos los temas importan, pero en el caso de los niños y adolescentes es mucha más grave la situación, pues se trata, lo diré una vez más, de uno de los sectores más desprotegidos en todos los aspectos, pues los niveles de indefensión pasan por el fracaso de todo el Estado, uno que no es capaz de tejer una red mínima de cuidados , tan es así, que la protección hacia el núcleo familiar es una broma, dados los niveles de desintegración debido a que los modelos económicos y sociales han fracasado, familias que “quiebran” en lo económico, expulsando a los más pequeños para que en la calle o en el campo queden a merced del crimen organizado o el drama del robo de menores para la prostitución o trata de niños. 

Un país que es incapaz de velar por ellos no debería ser llamada nación, y un gobierno que habla de equilibrios o de justicia social no es más que una bocina caduca que repite frases que ya conocemos, pero que no atienden de manera franca los problemas. Los números sobre muertos por COVID, o los ejecutados por el crimen organizado, los feminicidios y los que mediáticamente flotan por la fuerza de los espacios informativos no arrojan este drama, el de los asesinatos o desapariciones de niños y jóvenes siendo un botón de vergüenza más en este país de ocurrencias y dislates.

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