Miguel Ángel López Farías

Es la zozobra, la incertidumbre del no saber qué va a pasar, no hablo del COVID-19, hablo de la economía… eso y no el virus es lo que a muchos les está quitando el sueño, claro, nadie podría ni debería minimizar el ataque de la gripe china, pero la falta total de respuestas del gobierno sobre si existe proyecto o no para salir de esta noche negrísima es lo que mantienen en graves niveles de estrés a muchos.

Las familias mexicanas que viven en el día a día no han recibido más que placebos discursivos de un presidente que sigue manejando la agenda de ficción en el país, ¿No acaso, le cae muy bien el que se discuta sí estuvo bien o mal darle la mano a la mamá de “El Chapo”? Nuevamente una pista de circo que no nos lleva a concentrarnos en lo realmente urgente.

¿Qué demonios van a hacer para que la economía doméstica no colapse? ¿Cómo defenderán realmente el salario y los empleos? Por ningún lado se ve una respuesta, no se respira la presencia de un jefe de estado que capitanee el manual de respuestas, y sobra mencionar que no se espera nada bueno si nos atenemos a lo ya andado,15 meses de experimentos económicos que han generado los síntomas de un serio divorcio entre los inversionistas y empresarios y éste gobierno de la fallida 4T.

Nadie puede creer que una bolsa de vales, no becas subsanaran el resquebrajamiento del empleo, nadie puede asegurar que después del COVID-19 las empresas encontraran un mejor campo de inversiones y apoyos de un gobierno que no termina de entender que él y solo él, es el que podría reactivar toda la cadena productiva de un país que se dirige a una crisis épica.

Como pocas veces este país arroja un escenario de nerviosismo y de bloqueo de salidas, nadie sabe que va a pasar, la voz del presidente no nos ha dicho que medidas y tomarán para evitar que México se hunda más. Esa es la cuestión, que, como pocas veces, México se enfrenta a las playas minadas de la economía con la promesa de que todo volará por los aires. No exageramos, las cifras ahí están y son más terribles que las del virus chino.