Miguel Ángel López Farías

Estamos parados en una economía de guerra, en donde la incertidumbre es total, así sucede cuando una nación se involucra en un conflicto armado y su suerte depende del brillo de sus generales y de sus estrategias para vencer al enemigo.

Aquí, en México, nadie puede afirmar que saldremos fortalecidos de esta, que nuestros pivotes económicos tendrán impulso inmediato y que las familias mexicanas vivirán felices, felices, felices, excepto ocurra un milagro, la voz del presidente sea profética y resulte que todos los especialistas económicos estaban equivocados es que tal vez, solo tal vez, podríamos ser testigos de algún tipo de recuperación, pero la locomotora de la realidad nos está pitando otra cosa, que la ferocidad de esta pandemia agravara aún más la de por si mala salud económica de México.

Un diagnostico que traemos arrastrando y que el galeno López Obrador no quiere aceptar, México libra no solo una batalla en contra del virus, la nuestra es una guerra, una muy peculiar pues ha sido el mando supremo el que de manera errática nos ha ido llevando por regiones en donde se nos ha emboscado inmisericordemente, sin piedad, como ocurre en las guerras… ¿y nuestro comandante en jefe?

Esa pregunta se responde por sí misma, cuando calamos el ánimo de muchos mexicanos que han ido perdiendo el ánimo y la esperanza, un buen o mal manejo económico se refleja en una sola cosa: los bolsillos, si la gente no tiene dinero porque perdió el empleo o porque no le alcanza es por que quienes deberían impulsar la cadena productiva no lo están haciendo bien, porque no entienden el ADN de lo que es ser eficaz.

Aquí estamos en una situación similar, hundidos en una de las fases más angustiantes y depresivas, tal y como ocurre en una guerra, y lo peor, con la cada vez más acentuada idea de que no ganaremos, de que estamos por perder lo poco que hemos logrado, sea la salud o una propiedad, la historia no se equivoca y para entender por qué Inglaterra se mantuvo estoica y logro salir victoriosa en la segunda Guerra Mundial, a pesar del brutal ataque aéreo de los nazis, habrá que entender el papel de Churchill, quien supo mantener unida a una nación, él solía decir: «lucharemos en las playas, en las pistas de aterrizaje, en los campos, en las calles y en las colinas, nunca nos rendiremos»…y si, nunca se rindieron, Churchill visitaba las regiones en donde la moral parecía quebrarse, y de hecho Hitler apostaba que los británicos se doblarían, y no fue así. El resto lo sabemos… Inglaterra se mantuvo unida, tenían líder, estaban inundados por el miedo, pero una voz fuerte los mantuvo en la decisión de soportar lo insoportable y ganaron… Y ya, por último, para seguir con las lecciones del premio nobel de literatura, Sir Winston Churchill quien dejo esa frase a la cual le pido le busque personaje adecuado.: «Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema»… ¿Cuál es el futuro de México? Usted dígamelo.