Miguel Ángel López Farías

Isabel Elizabeth Alexandra Mary de Windsor, la reinita o “mi Reyna” según Vicente Fox… una viejecita muy empoderada que jamás supo lo que era la pobreza o darse de alta en algún programa social para recibir su “60 y más”. 

Ama y señora de documéntales y montañas de chismes en un mundo muy, pero muy lejano y que gracias a los medios de comunicación es que pudimos ser convidados a esa burbuja social denominada realeza.

70 años cargando una corona que en términos prácticos simboliza uno de los bastiones más poderosos sobre la faz de la tierra. El de la monarquía y la inglesa se cocina en un viejo molde lleno intrigas, traiciones, fastuosidades y una indigesta cotidianeidad que solo sabe hablar de fiestas y ceremonias y la innegable acumulación de poder.

Pero allá y los ingleses, tan amoldados a una tradición que para nosotros es sencillamente inentendible… digamos que es como si la familia Tlatoanica de los Cuauhtémoc o Itzcóatl siguiesen viviendo entre nosotros a costa de nuestros impuestos, ¿se imagina a todos los presidentes de México haciendo antesala para besarle la mano a estos emperadores?

Pero siendo honestos, tenemos algo peor, muchos políticos que viven como reyes, nos engañan bajo túnicas populistas y de una sexenal redención que sí, pensándolo bien, son de facto, nuestras propias familias reales… pero en Inglaterra no se toman el pelo, están conscientes de sus tradiciones, aceptan a sus príncipes, princesas y princesos con todo y castillos y carruajes… aquí, normalizamos la simulación y tan, tan.

Siempre me he preguntado que se siente vivir muy bien sin trabajar, que detrás de ti exista un ejército de ayudantes dispuestos hasta a amarrarte las agujetas de los zapatos… que tú mayor preocupación sea el color de tu corbata o si combina tu bolso…

Bueno, aquí también tenemos a estos parásitos, dicho con todo respeto, pues entiendo que allá, en la isla, Gran Bretaña, entienden como un bien patrimonial e histórico los escudos reales con todo y sus condes y condesas…

¡Si los nietos de Isabel aparecen en una revista de sociales con tenis de miles de pesos no hay problema! Se trata de la nieta real, se lo merecen por ser los representantes del orgullo británico en todo el mundo… pero aquí, bueno, aquí respiramos la simulación de la pobreza franciscana.

Se, y esto es serio, que la muerte de la Reina Isabel significa un duro silencio y pesar para los ingleses, que se va la historia viviente que les significó, que al final del día, el ser humano requiere de símbolos y si estos los manejan otros seres humanos, pues queremos identificarnos con ese clan…

La reina Isabel ha sido un factor de unión para ellos, pero también de una zona oscura que se irá a la tumba con el caso del extraño accidente de Lady Diana y quien supuestamente estaría embarazada de su prometido, un árabe que pondría en peligro la línea sucesoria de la corona.

Para una gran parte del planeta, la muerte de Isabel II es un punto distante, inconexo con nuestro día a día, para los ingleses sígnica luto y cambio.

Pero para todos, esto de anunciar la muerte de famosos, no es más que un puntual recordatorio de que por más rico o pobre, la muerte no sabe llegar tarde, seas humano o reptiliano, tu papelito tiene fecha de caducidad.