Miguel Ángel López Farías

Son mexicanos que no «meten las manos » en cuestiones de democracia, se les conoce como los abstencionistas, un núcleo que «ni picha, ni cacha, ni deja batear». Lastres sociales que por su inacción son los mayores generadores de un México en llamas podríamos creer que son aquellos más pobres, económica e intelectualmente, lo cual Es inexacto, falso. 

Gracias a la empresa MÉXICO BIG DATA es que podemos tener la disección precisa de lo que no se habla, del mundo de confort de esas y esos mexicanos que cargan con la credencial de elector solo para entrar al antro o cambiar cheques.

Comencemos con el corte de la lista electoral de noviembre del 2022. La cifra total es de 95 millones seis mil 432 empadronados. Bien, según BIGDATA, partiendo del último proceso electoral del 2021 no salieron a sufragar la franja de jóvenes entre 24 y 35 años, representando el 35 % de la lista de electorales… estos angelitos significan el 66 % del total de abstencionistas.

 La clase media, tan vapuleada en este sexenio no sale a votar …y son «ciudadanos» con buen poder adquisitivo y poseedores de bienes …pues al 47% se les pega la gana no votar.

Seguimos con los numeritos, los que más preparación académica tienen también participan del cómodo ejercicio de no elegir… muchos títulos y grados escolares pero el 47% son de los que prefieren irse a desayunar barbacoa que asomarse a una casilla.

Cierro con lo siguiente: en el evento democrático del 2021, tomando el total del padrón, o sea, los 95 millones y pico, nos regalan esta gráfica que mucho dice el por qué esta nación es un desierto de voluntad ciudadana, 8 de cada 10 empadronados ¡NO votaron por Morena!, ¡9 de cada 10 no lo hicieron tampoco por el PAN ni por el PRI!… sí Pitágoras no falla, tendríamos que tres de cada diez electores decidieron por el resto de mexicanos… ¿Cómo es posible que una responsabilidad, una tarea ciudadana sea ignorada por el 70 u 80 %?

No podemos negar que este sonambulismo es producto de la pauperizada clase política, misma que ha agotado la paciencia y confianza de millones, pero ya sabemos que es lo que sucede con la parálisis de votos, pues nos arrojan a pantanos de pesadilla y provocan que la delicada zona de decisiones quede en manos de personajes que llegan sin el apoyo de la mayoría, pero «gobiernan» cómo si Dios mismo los hubiese elegido.

Hace unas semanas, cientos de miles de mexicanos marcharon en defensa del INE, fueron, en su mayoría, los de las clases medias y medias altas, esos mismos que no, no se asomaban, por ello es que la movilización hizo enojar al presidente.

Y va este último dato: Andrés Manuel López Obrador obtiene en el 2018 el triunfo con más de 30 millones de electores… ya en el 2021 la cifra le significó a su partido morena nueve millones de votos menos… mismos que provenían de la clase media y jóvenes.

Y a todo esto, los no votantes, los indolentes, estos casi- ciudadanos. ¿Sabrán emerger como la gran motivadora de una necesaria «primavera mexicana»? O ¿Ayudarán a ponerle los clavos al ataúd de la democracia?