Miguel Ángel López Farías

Ricardo Monreal esculpe lo que podría ser el epitafio del movimiento a el cual pertenece, le dice a el periódico REFORMA que “los radicales van a acabar a el país”, y en una esgrima entre él y el mandatario, el tabasqueño le responde que “la palabra radical viene de -raíz- y que buscan acabar de raíz con la corrupción” etc., etc., etc.

Ambos saben lo que dicen, Monreal respira cada segundo a lado de la pólvora que en algún punto hará estallar la “civilizada” pero muerta relación con quien fuera su compañero de lucha y el presidente Andrés Manuel, sigue alimentando a su jauría (los radicales precisamente) para que destrocen a el senador y le obliguen a saltar hacia otro barco.

En morena difícilmente escucharán una voz distinta a la de su amo, los reclamos y advertencias del doctor Monreal sobre lo sucio de las reglas para “elegir” a su CANDIDATA caen en una obviedad, pero a nadie debe sorprender esa vía sobre todo en un partido político que literalmente se comporta como una ayudantía personal del mandatario, así es y el resultado lo podemos firmar: el presidente hará lo que se le pegue la gana para el 24.

Solo que, en esta historia, la razón la tiene Monreal, México corre el riesgo de ser dinamitado y ojalá pudiésemos asegurar que dicho estruendo pudiese ser útil para quitarnos todas las maldiciones que como país sufrimos, tal como la corrupción o la impunidad, pero no es así, el “radicalismo” confeccionado por la 4T ha creado una nueva casta de políticos no solo muy ricos, sino cínicos, rebasando por mucho a todo aquello que han señalado del pasado.

La advertencia de don Ricardo, conocedor de los intestinos de Morena debería ser tomada muy en cuenta, no solo por quienes traen esa playera y muchos de ellos defienden genuinamente las ideas de la izquierda, sino de ese gran público que aún, con todo el peso de la montaña de pruebas, datos, revelaciones de lo que significa el “movimiento de regeneración nacional”, continúan observando el espectáculo con lagañas en los ojos.

El destino de Ricardo Monreal lo decidirá el y solo el, pero tomar en cuenta su pronóstico y no dejar de debatir sobre ello es una tarea que nos incluye a todos.