Miguel Ángel López Farías
Voy a dar mis datos y registraré mi número celular con nombre y todo lo que me pidan , contrario a lo que mencionan los cantos apocalípticos sobre el fin de la privacidad , yo sí creo que este tipo de medidas son necesarias para ir cercando delitos como el de extorsión , por qué de verdad , cuando suena mi teléfono y no reconozco el número , un gatillo mental se activa , músculos y mandíbula se tensan por no saber si responder o no , si se trata de una llamada de “verdad “ con una emergencia o del otro lado me hablara el “chacal” del día para después de decirme hasta lo que desayune y después de las amenazas de rigor terminé ordenando que le haga depósitos al Oxxo . Y mire que lo de las llamadas salvajes y con voz criminal son sólo parte del menú que nos ofrecen los extorsionadores, pues es tanto el ocio y creatividad de estos sátrapas que hasta han perfeccionado los servicios bancarios en su modalidad de robo, si no, pregúntele a mi mamá, que como muchas fue víctima de “ejecutivos de cuentas” de azteca y Banamex. Mi señora madre terminó haciéndose amiga de los representantes bancarios para después enterarse que le vaciaron sus cuentas. Y como ella, miles de víctimas.
156.5 millones de celulares en México y 98.6 millones de usuarios, una isla muyyyy grande y potencialmente peligrosa debido a los vacíos de control que permiten el anonimato delictivo.
No, de verdad necesitamos que todo aquel y aquella persona que posea un teléfono celular le vaya diciendo al gobierno quienes somos, no es entregar nuestros datos para ser “secuestrados virtualmente “, de hecho, con la credencial de elector, las autoridades poseen nuestra información y ahí nadie pega de gritos … es más, la banca y sus call centers ya saben que tarjetas tenemos y no se dé dónde saca nuestros números y nos llaman para ofrecernos más plásticos. ¿eso no le da miedo?
Entonces, frente a la pandemia de delitos de extorsión por medio de llamadas a nuestros celulares, es vital que se vaya cerrando el círculo para que la sociedad buena sea la que se blinde de las plagas de ratas.
Por supuesto que esto apenas comienza , y que existen puntos ciegos aún por resolver, tales como afinar la puntería para que el ecosistema digital de WhatsApp o Telegram sean colocados sobre la mesa de atención , sin descontar lo que sucede con las prisiones , ya que son la principal fuente de maquila de llamadas para sacar dinero a los incautos , los centros de readaptación ( en realidad son centros de adiestramiento criminal y una de las fuentes de mayor corrupción del país ), le digo , los dos penales son el “hoyo negro “ y un verdadero dolor de cabeza para quienes desde el gobierno buscan combatir a los delincuentes que ya están presos pero siguen practicando sus finas artes …se han implementado “cercos” para que por medio de bloqueadores de señal , ningún “huésped” de las prisiones pueda realizar llamadas desde dentro (¿ no se supone que no deberían tener celulares ahí dentro ?)…pero basta con que el recluso y su móvil se peguen a los muros de las prisiones y se “enganchen “ a la señal que les llega desde la calle y santo remedio , se vuelven a conectar … y desde afuera , basta con que estas bandas de extorsionadores renten un departamento o casa , instalen Reuters – enrutadores- y los que están dentro de prisión cuenten con una señal potente y así no se detenga su miserable actividad de estar fregando al prójimo .
Dejemos de dar brincos estando el piso parejo, no hay nada de oscuro y perverso en este tipo de medidas para dotar a los que combaten este tipo de delitos de herramientas.
Es más, el mundo digital ha avanzado a pasos brutales y antes de pensar en que cederemos la privacidad de nuestros datos, pensemos en que llevamos tiempo entregándole el alma a Facebook o Instagram, sitios que saben todo de todos, eso sí debería darnos miedo, no es rollo, cualquier chamaco con mucho tiempo libre podría obtener su biografía y la de su familia con tan solo explorar sus perfiles.
Así que, no se tarde ni se deje asustar por aquellos que en toda acción de seguridad ven el final de los tiempos.














