Miguel Ángel López Farías
Se debe reconocer que el kilométrico evento del viernes pasado les salió muy bien.
Morena con todo y el pronóstico de varios medios que auguraban una cena de negros salieron con un final tipo cierre de teletón, con el grito de «¡si se pudo!, ¡si se pudo!». Algo rarísimo, pues eso de la civilidad no ha sido su mejor carta, pero los hueseros hicieron buena chamba…
Hasta Marcelo, en otra pista, dijo que mejor no, que no se iba a ninguna parte y que él siempre ha sido morena, hasta que la muerte los separe o AMLO lo vuelva a chamaquear.
El saldo es blanco, las navajas se guardaron y lo que en este espacio advertí, se cumplió. Harfuch gana la encuesta, pero se bajaría para ir a acomodarse al senado y de ahí a una secretaria ya con su jefa en palacio, y Eduardo Ramírez lograría una proeza, superar los pronósticos del mayor fuego amigo y después de arrasar en las encuestas le llega el triunfo, uno con el sello de Claudia Sheinbaum, quien mostró simpatía para el futuro gobernador de Chiapas.
La lista de los demás precandidatos se fue sin mayores brincos, resaltando el caso Yucatán, dónde se asoma un personaje con enormes posibilidades de arrancar de las manos de los panistas el bastión. Es Joaquín Díaz Mena, huacho, quien posee credenciales de honestidad y mejores resultados en las líneas de los programas sociales federales y quién goza de mucha popularidad en su tierra.
Este partido, Morena, parece haberse vacunado a lo que en el pasado le significó a sus primos del PRD y el PRI su debacle, las guerras entre tribus que los llevaron a esa descomposición y posterior desplome en las preferencias electorales.
Ahora bien, la mirada se dirige inmediatamente a la tienda del Frente, mientras morena se queda con los ojos de los espectadores, los de Xóchitl siguen, digámoslo decentemente, mirándose el ombligo y no alcanzan a tejer un guion diferente, uno que provoque que la sala se les llene.
Mucho bien les haría que se dieran una reseteada y replantearan el «que quieren transmitir» a los electores, pues a lo mucho llega a tropiezos como el lapsus de Xóchitl en contra de Alito y un par de eventos con una cosa llamada movimiento rosa o algo así y ese carrusel de voces momificadas.
Cómo estará la cosa que ahora, los niños bien portados de la clase son los morenos y los otros, siguen repitiendo los mismos exámenes extraordinarios.