Miguel Ángel López Farías
Me lo confió un alto funcionario de salud del gobierno federal, su nombre lo reservo pues darlo a conocer implicaría que lo corrieran, así de sencillo. Me asevera que la ciudad de México no solo es uno de los tumores incontrolables de contagios por la COVID-19, que varios estados están igual, zacatecas regresa al rojo, pero más de uno debería hacerlo, solo que las autoridades no se atreven a apretar esa medida, pero el drama se agudiza en la capital de México, de los 54 hospitales públicos que atienden a pacientes infectados, siete se encuentran saturados, sin capacidad de más operación y la cuenta aumenta, 14 ya rayan en los límites.
Son nosocomios tanto del ISSSTE, como del IMSS y hasta Sedena. Dicho funcionario, medico, con mucha experiencia, advierte que todo es un desastre, que en realidad ya no pueden controlar esto, hasta que llegue la vacuna, pero mientras la situación se desborda en un escenario que arrasaría con el sistema de salud y de paso con el prestigio de muchos políticos.
El colapso podría ser inminente en unos días, incrementado por la posición de muchos que decidieron de plano salir a la calle, potenciados por las fechas y por un evidente hartazgo, muchos ya no pueden continuar con el encierro, millones no soportan la precaria situación en sus hogares, se trata de un acto de «vida o muerte» para los bolsillos, resultado de un terrible manejo de esta crisis, y no nos cansaremos de repetir que muchas de las muertes se pudieron evitar y el socavón económico también debió ser amortiguado con medidas básicas para contener el misil la crisis económica, vamos, los grandes proyectos de la 4T deberían ser metidas a la pausa, Dos Bocas, Santa Lucia, Tren Maya etc. y esos recursos destinarse para la quimioterapia económica, pero se hizo lo contrario.
Voces como las del funcionario de salud, señalan lo irremediable, vendrán más decenas de miles de muertos, esto no ha parado, toda la permisibilidad en el «buen fin» y lo que viene para las navidades nos colocan de cara a la guillotina de la suerte.
Diciembre y enero prometen ser los meses de mayor contagio y es tan cierto, dice nuestro anónimo informante, como que el sol saldrá mañana. Vaya panorama de terror para México.













