Miguel Ángel López Farías
¿Cien mil o 200 mil? los que ustedes gusten… le diré algo que seguramente ya sabe, el presidente les ha tomado la medida a sus adversarios, les lanza un bistec y muchos, de manera inocente, acudirán al asado de ingenuos el día de mañana, y vaya que soy un crítico severo, consuetudinario de esta administración, pero deje la ingenuidad hace tiempo y asumo desde mi ciudadana posición un rasgo más pragmático y realista sobre lo que ocurre en el país.
El presidente no va a renunciar, el presidente se va a burlar de los marchantes, el presidente volverá a colocar el guion de lo que quiere que se diga en la agenda nacional, el presidente se volverá a salir con la suya y los que mañana se asomen a una más de las manifestaciones se quedaran con la sensación del deber cumplido pero no con la meta lograda, pues las fronteras constitucionales no se abrirán al deseo de que el mandatario renuncie.
México es un monumento de parafernalias, de simulaciones, y un grueso de la población practica el deporte del «que hace como que hace», o sea, se muestran con aires de inocencia frente a un hombre que ha construido todo su gobierno desde la protesta, que ama este tipo de reacciones, que sabe que sus trucos de magia tienen éxito, pues mientras enseña la mano (en este caso, ofrece irse a su rancho si le llenan el Zócalo) y por otra esconde los gravísimos problemas que el país respira.
No, el nombre del juego no es lo que FRENAAA haga, lo que los inconformes acometan, el nombre es lo que se deberá hacer el próximo año en materia electoral, que el Congreso deje de ser parte del corral de la 4T, que esta sociedad no solo tome las calles sino que tome conciencia de hacia dónde deberá dirigir su voto, comenzando por que salgan a votar, López Obrador no pisará la calle, ni renunciará, López Obrador se debe estar doblando de risa ante los arañazos de esta parte de la sociedad que por estar furiosa no alcanzan a ver que se cuentan con herramientas democráticas, esta sociedad debe comenzar a construir sus propios puentes y cruzarlos en aquellos personajes de la política, de la verdadera oposición de algunos partidos políticos y que se forcé a mostrar una verdadera ruta de salida.
La sociedad, los cien o 200 mil que decidan ir a la marcha son un botón de muestra de esa frustración, pero que para que el efecto sea posible van a necesitar algo que un par de gritos o banderazos, el tiempo de que asumamos con conciencia nuestra responsabilidad política tiene que llegar, pero por el amor de Dios, dejemos de acudir a la misma receta que desde el gobierno nos lanzan.
AMLO ya les tomó la medida, ¿cuándo se darán cuenta de eso?















