Miguel Ángel López Farías

¿Es responsabilidad de la Guardia Nacional salir a castigar a los “bikers” o motociclistas que cada fin de semana invaden vías como la México-Cuernavaca? Claro que se debe pedir a los uniformados mayor vigilancia y ser mucho muy severos con esos “misiles humanos”, pero el papel de muchos de estos chavos y chavas no se regula con una libreta de infracciones sino con la pertinente vigilancia de otro tipo de autoridades, los llamados padres de familia, porque si algo sabemos es que oleadas de jovencitos son los que realizan este juego de muerte a bordo de motocicletas.

De los seis que perdieron la vida el domingo pasado, tres eran menores de edad y aunque resulte políticamente incorrecto, su muerte es el acto más elevado de la estupidez humana, pues no fallecen de COVID o por qué les cayó un rayo, sino porque en los juegos de una locura decidieron montarse en un aparato que con encenderse se transforma en una ruleta rusa, más cuando se combinan adrenalina, en muchos casos alcohol, inconsciencia y una extraña devoción hacia la muerte.

“Murieron haciendo lo que más amaban”, así he escuchado decir a sus “amigos”, a su banda, mostrando una inhumana razón del por qué se matan en un fin de semana… como si quedar en pedazos en una autopista fuese el premio por pertenecer a un clan de enamorados de sí mismos, pero cobardes para aceptar que por unos locos intoxicados por la temeridad van por la vida poniendo en peligro a los demás.

¿Dónde demonios están los padres de estos chamaquitos tardíos? ¿Qué piensan ahora que despiden a los suyos? ¿Qué papá o mamá o autoridad en casa gusta de recibir la terrible noticia de que su hija o hijo acaba de perder la vida en “la pera” montando un arma con dos ruedas a más de 250 kilómetros por hora?

¿En verdad somos de esa subnormalidad que requiere que nos pongan a un policía a lado para hacer lo correcto? ¿Ya vio usted los videos del accidente el de este domingo? ¿Vio la velocidad de los que se estrellaron? ¿No acaso se trata de la rutina de la idiotez de cada domingo? ¿No es acaso el ejemplo de que en lugar de más policías de caminos algunos requieren más sentido común? 

Y le aseguro algo, vendrán medidas oficiales, las autoridades aplicarán las recetas de siempre, retenes, castigos, cambios a las leyes, nuevos reglamentos… y con el tiempo volveremos a ver la cuota de los idiotas, de los que repetirán esta misma escena, otras víctimas, otros jóvenes, en la misma autopista. Al tiempo.