Miguel Ángel López Farías

De los triquis, este grupo indígena, sabemos que su origen es en la región mixteca de Oaxaca, seguramente recordara a aquellos niños descalzos, héroes del basquetbol, hasta en la NBA jugaron, una proeza, poética. Hemos visto a muchos hombres y mujeres triquis trabajar en los campos de cultivo en Baja California y Sonora.

Algunos antropólogos afirman que hace cientos de años fueron expulsados de Monte Albán por desobedecer las órdenes del rey.  Está comunidad vive en la Ciudad de México, son comerciantes, artesanos en su mayoría, sus huipiles rojos son inconfundibles. Una pincelada colorida en esta región de gris asfalto. Pero desearíamos que fuera solo folklore, no lo es, estas familias, decenas, han sido expuestos por un par de vivales, líderes de artesanos, que con el garlito de que les darán apoyos económicos los han llevado a las calles para manifestarse en reclamo de mil 500 pesos para cada familia.

Los regentadores se llaman Filemón Sánchez Pérez y Constantino Martínez Guzmán, los cuales ya cargan en sus conciencias a tres muertos por el virus, Nadie puede estar en contra de que el gobierno de la Ciudad de México les brinde apoyo, pero eso ya ocurrió, investigamos y son varias las ocasiones y las mesas puestas por parte de la secretaria de Gobierno Rosa Isela Rodríguez y el subsecretario, Arturo Medina Padilla, quienes han elaborado respuestas acordes a sus peticiones, claro, con el ruego de que dejen de exponer la vida.

Pero el par de sujetos, Filemón Sánchez Pérez y Constantino Martínez Guzmán quieren más y más billetes, pero ya no para los triquis, sino para un grupo de comerciantes no indígenas a los cuales los visten como tales y los enfilan a las calles para exigir más dinero. Este acto criminal e irresponsable, repito, ya dejó a tres indígenas muertos, la cifra podría ser más ya que no han detenido sus protestas y no existe poder humano que los convenza de que utilicen cubrebocas o eso de la sana distancia.

El día de hoy volvieron a tomar las calles, bloquearon avenidas. Es lamentable que, bajo el pretexto del indigenismo y sus muchas deudas sociales e históricas, este tipo de dirigentes empujen a la tumba a los de su raíz, a su gente, que el valor de la vida de sus hermanos valga unas cuantas monedas, que, aunque los funcionarios de la secretaria de Gobierno les brinden respuestas estos insistan en el chantaje.

Y ojo, no debemos ser defensores de gobierno, pero es justo el exhibir a estos mercenarios Filemón Sánchez Pérez y Constantino Martínez Guzmán, pues va ser muy doloroso, y estridente, el que comencemos a informar de la muerte de estos mexicanos vestidos de rojo.