Miguel Ángel López Farías
Trump es un hombre de negocios, no es un guerrero, “ladra y manda morder “, y detrás de esas ínfulas de Alejandro Magno, está su sueño humedecido por el petróleo y lo que significa controlar la estación de gasolina llamada medio oriente, Irán, para ser más precisos.
Y por supuesto que esta nación antes conocida como Persia, de corte teocrático, fundamentalista, financiadora de los grupos terroristas como hez bola y Hamas representa un foco de inestabilidad en la región y tiene muchas, pero muchas ganas de “exterminar” a Israel (por esa pequeña razón es que no les dejan tener armas nucleares como a India o Pakistán). Irán es, para las buenas conciencias, un país reprobable, ya que le da trato de sub especie a las mujeres – los castigos son salvajes y la homosexualidad se paga con pena de muerte.
Pero no es por esa sola razón por la que Trump decidió soltar a “sus perros de guerra”, sino porque se trata de la nación que empuja -literalmente- a la economía de China ya que la industria automotriz, eléctrica y química dependen del abastecimiento de petróleo y de gas natural licuado iraní. Un convenio billonario y que de ser interrumpido significaría un golpe directo al engranaje productivo de China.
Y algunos artículos periodísticos mencionan la importancia de esto, sin profundizar en lo que permea detrás de la voluntad de Trump y sus socios.
Leo el artículo de The Wall Street Journal titulado “las seis millas de agua que mantienen en vilo a los mercados mundiales”, en él analizan el intento del parlamento iraní que busca el cierre del estrecho de Ormuz, se trata de una franja de mar de 3 kilómetros de ancho que conecta al golfo pérsico con puntos marítimos de potencias como China, India, Japón y Corea del Sur. Irán depende económicamente de ese estrecho y su cierre implicaría un acto suicida para el estado islámico y una soga en el cuello de la economía mundial, de llevarse a cabo “el cierre de la llave”, los EUA harían uso de sus portaaviones ubicados ya en esa región del golfo pérsico, Trump ya lo advirtió.
En este estrecho, Irán controla el 20 por ciento del petróleo mundial y un porcentaje similar corresponde al gas natural licuado de todo el planeta … ¿ahora entendemos de qué va este escenario de guerra? Si Trump pone de rodillas a el gobierno iraní, aplican la misma receta que en Irak y libia (destrucción de los regímenes políticos e implantación de un nuevo gobierno) estaríamos ante un cambio gerencial para la administración de una potencia energética como Irán (cuarta lugar mundial en petróleo y primer lugar en reservas de gas natural)… el ganador o ganadores sería los tiburones de la industria petrolera de occidente… es control de mandos para ver a quien le venden petróleo y gas y a quien no… y obvia decir que en la repartición del pastel no aparecería ni China ,ni Rusia y sus pequeños socios venezolanos, brasileños, cubanos, sudafricanos y de la India.
¿Por todo esto podríamos despertar en un escenario de tercera guerra tal y como advierte Rusia?
Definitivamente no.
Eso sí, tendremos días de extrema tensión diplomática, con el nerviosismo de ver si alguno de los 4 millones de musulmanes que viven en los EUA decidan vengar al Ayatola Ali Jamanei, tensión y muchos misiles, pero sin la espectacularidad que genera un “hongo” radioactivo de tres kilómetros de altura.
Irán, su petróleo, su gas, es un pastel muy apetitoso como para estropearlo lanzando a la humanidad a una guerra de exterminio en donde no queden más que las cucarachas y algunos cantantes de corridos tumbados.
La guerra es un negocio, con pérdidas humanas y mucho drama social, una tómbola de sangre, de injusticia, brutal, bajo banderas que buscan matar a los infieles a Dios o instalar el poder de los iluminados.















