Miguel Ángel López Farías
El mandatario recibió un fuetazo de la realidad, uno que en su tiempo le tocó a Calderón, a Peña, dosis igual que ha bañado a los de antes, neoliberales o populistas. Por ello, López Obrador está muy molesto, respira frustración y los que lo conocen, hablan de niveles de irascibilidad descontrolados.
Ni los remedios «patito» de las encuestas amañadas de Jesús Ramírez le elevan el color de las mejillas. Es su recta final y las cosas ya no le están saliendo como lo esperaba, si pensábamos que la ministra Yasmín Esquivel y el plagio de la tesis (tema que la expulsó de la presidencia de la SCJN) es la gota que derramó el vaso presidencial para llevarlo a sufrir un ataque de enojo, no es así.
Andrés Manuel López Obrador lleva varios meses en estado irritable, se niega a reconocer que no tiene algo sólido para gritarlo a los cuatro vientos, ninguna obra que le cambie el rostro, las promesas de transformación no se concretan, de hecho, no sé concretaran.
El suyo, es un gobierno estéril en resultados y de alguna manera, su cerebro lo registra, comienza pues su paseo con los fantasmas de las culpas, y según sea el ánimo, vendrán más renuncias en el gabinete, algunos que no soportaran más el montaje, otros que caerán en desgracia de su alteza… es el tiempo del rey desnudo.
Los riesgos se encuentran en los filos de su temperamento, mismo que podría hacer que estalle en segundos, que extreme sus decisiones, que, de golpes en la mesa, que busque dar golpes brutales a las instituciones… desesperado recurriría a querer encarcelar a Calderón, amenazar mediáticamente a Peña o algún ataque diplomático a España o Perú
López Obrador está enojado, sabe que los tiempos de ajuste se acercan, lo que dinamitó, lo que separó, sus cultivos de odio y de rencor darán sus frutos, así ocurrió con otros presidentes, los demonios les persiguieron y no existe ninguna razón como para que López Obrador salga vacunado de esta.
Y se asoma la vista de estado de Joe Biden, el denostado presidente de los EUA por parte de López Obrador… ¿Por qué ahora, por qué en estos tiempos? ¿Por qué cuando se arrecia el declive de Andrés Manuel? Washington no especula, actúa y ejecuta.
¿Será que viene a fija de frente los términos de capitulación?
Biden no regresará con las manos vacías.
Y López Obrador tiene poco, ya muy poco que defender.















