Miguel Ángel López Farías

La cumbre climática, LA COP 26, es un bonito obituario para la raza humana, llena de hipocresía y de “amagues” de supuestos líderes mundiales que pretenden apagar el fuego del planeta a punta de salivazos.

Cómo está la cosa que el más atinado ha sido el príncipe de Inglaterra Carlos, el ex de Lady Di, ha dicho en Glasgow, Escocia que “debemos ponernos en pie de guerra, estilo militar, para reclutar el poderío del sector privado… algo que necesitará billones de dólares”.

Para que el planeta abandone terapia intensiva necesitaremos que se baje la temperatura 1.5 grados Celsius, la mala noticia es que si bien nos va llegaremos a 1 grado menos…

Con consecuencias catastróficas y este pronóstico lo revelan los científicos debido a que no existe una fuerza de voluntad real por parte de distintos gobiernos y mucho menos por parte de la poderosa industria productora de energías sucias. 

Y México, México, representando por el peor gobierno en toda la historia, hace su aparición en esta cumbre solo para confirmar el pesimismo global. Voces que mienten, como la de Rocío Nahle, secretaria de la energía de la 4T, quien se ufana de que México es el país que más ha reducido la emisión de carbono en lo que va del año…

Y es cierto, solo que es gracias a que se venía utilizando energías alternas, limpias, y que ahora buscan ser borradas con la contrarreforma energética. ¿Mentir no cuesta, verdad doña Rocío? 

Lo que hagan los gobiernos será crucial para que este planeta no se vaya al retrete, estamos en manos de líderes que ,en el caso nacional, poseen un mínimo de conciencia sobre lo que viene, el desprecio a las nuevas tecnologías para conseguir energías limpias y la terquedad por seguir utilizando petróleo o carbón (en el caso de la CFE) van a golpear en la línea de sus “protegidos”, o sea, los más pobres, pues serán los que habitan en sitios vulnerables los que terminarán pagando la furia del cambio climático.

Así pues, se cumple lo que tanto ha repetido el mandatario:  para el próximo desastre climático, “primero los pobres”.