Miguel Ángel López Farías

Seré didáctico, el Estado de México se explica de manera sencilla, es la última torre de un priismo que se niega a morir y que, de perderse, poco se podría hacer para evitar que Morena gane en el 24, sin embargo, la bolsa electoral mexiquense, de quedarse en manos de la alianza “Va por México” (PRI, PAN Y PRD) les dotaría de fresco oxígeno y el ring por la presidencia sería un volado, con final de fotografía.

Pero si Toluca ve caer a sus últimas fichas, ya no quedaría nada para la imaginación. La alianza, como tal, parece avanzar, ante la necesidad de presentar batalla frente a los números de Morena, los cuales, de efectuarse hoy las elecciones, ganaría sin mayor problema.

El trabuco se esconde en a quien van a nombrar los de la triada, ya sabemos, varios son las y los que quieren, pero las y los que pueden se cierran a una o dos. El azul, Enrique Vargas anda en lo suyo, en la cotización de su perfil, pero no le da más que para aplicar presión y sacar lo mejor que pueda de todo.

El trabuco respira en el PRI, mismo que se observa en dos pistas, la nacional y la estatal. Todos los trascendidos indican que el gobernador Alfredo del Mazo apoyará a su secretaria de Desarrollo Social, Alejandra del Moral, quien goza de la “cargada” de un aparato que incluye encuestas y portadas de revistas… está bien.

Solo que estos trucos servían hace seis o doce años, no ahora, cuando el terreno incluye otro tipo de obstáculos… basta ver que Morena, a pesar de ser encabezada por una virtual candidata, impresentable, como Delfina, traen número de gane. Y esto se debe a que muchos mexiquenses empatan más con el discurso populista del presidente que con el cuadro elitista de un grupo en el poder en el Estado de México, pero esto no creo que sea desconocido para quienes despachan en palacio de Toluca, por ello es que en paralelo se ha hecho sólida la versión de que el bastión mexiquense ya fue entregado a Andrés Manuel, tal y como ocurrió con Oaxaca e Hidalgo.

No seamos ingenuos, la mente presidencial (cincelada en lo electoral) va a buscar quedarse con los más de 12 millones de votos del Edomex, el gobernador del Mazo no va a ser un obstáculo, excepto don Alfredo juegue bajo la lógica de que este sexenio “amloista” está en la recta final y que López Obrador se encuentra en la caída natural del sexenio, cada vez sin dientes y sin el músculo asfixiante de inicio de su administración.

Del Mazo, si opta por la funcionalidad de una candidata que le garantice el triunfo, dejará de mirar a de la Mora y dirigirá sus baterías a alguien con mejores notas en el tablero electoral, también mujer y con, digamos, más piel identificada con la clase media y baja mexiquenses, un universo de amas de casa, estudiantes, trabajadores… el pueblo, ¡pues! 

Y quien trae ese pasaporte se llama Ana Lilia Herrera, con un vasto trabajo a nivel de calle, ganadora en todos los procesos electorales que ha participado, desde la presidencia municipal d Metepec hasta el senado y hoy, reelecta en la Cámara de Diputados.

Las voces de la cúpula de la alianza “Va por México”, la consideran como una figura competitiva para el 23, y se suma el que Movimiento Ciudadano le ha puesto el ojo pues calculan que abanderarla los llevaría a un nivel por encima del PRD y el PAN en ese estado.

La diputada Herrera, ha recibido en corto y en público el respaldo de varios exgobernadores. El PRI nacional ya leyó los riesgos de repetir las fórmulas de Oaxaca e Hidalgo y encuestas internas les han encendido los focos rojos de continuar con la idea de impulsar a un personaje que embona más con las élites políticas como Alejandra del Moral, el PRI estaría cavando su tumba.

Sin embargo, esos mismos estudios pintan un escenario diferente si en la boleta aparece Ana Lilia Herrera, solo que la grilla en el PRI estatal, en palacio de gobierno y quienes ven en Ana Lilia a una adversaria y no quien los llevaría a la final, está minando la famosa unidad del todavía poderoso PRI mexiquense… y sobra mencionar, pero con todo esto, alguien en Palacio Nacional está muy feliz con la guerra civil en el priismo mexiquense, pues en parte es obra suya.