Miguel Ángel López Farías

“Soy el destapador, el pueblo escoge la corcholata”, ni simpático, ni profundo… un mal

chiste para disfrazar esa inclinación hacia el totalitarismo del jefe de la 4T… ya sabemos ¿quién es la corcholata?, pero ¿debemos dar por muertos a los demás? Mucho se ha hablado del desprecio a Ricardo Monreal, lo que le ha ganado al zacatecano un aire de oxigenante independencia ante una extremidad que manipula, que no suelta y mucho menos permite que alguien le haga sombra.

YSQ, desea el pastel transexenal solito para él. Pero hablemos del otro personaje, de Marcelo Ebrard, un personaje que debido a la tragedia de la línea 12 fueron borrados los enormes logros que su área consiguió para obtener las primeras dosis de vacunas, hábil para moverse en las arenas diplomáticas y un gran negociador en el mercado de las vacunas, cuando las naciones se arrebataban las dosis, el presidente y su rémora López Gatell, le deben a Ebrard que el templete no se les viniera abajo, pero desafortunadamente, para el ex jefe de gobierno, llegó lo de la línea dorada y gran parte de sus expectativas de vinieron abajo, claro está, con el empujoncito del fuego amigo del gobierno de la CDMX, filtrando aquello de lo mal realizado de las obras, un peritaje que hasta el momento no se ha mostrado totalmente, solo los primeros dardos para provocar el daño necesario al canciller.

Marcelo parece ser el principal damnificado, pero se nos olvida que fue con la directora del Metro, Florencia Serranía, cuando este sistema arrojó los casos más graves de descuido, con un incendio en el comando central, descarrilamientos, fallas generales en las vías, culminando en el desplome de Tláhuac, como reflejo de que esta funcionaria es la pieza clave para desentrañar una de las cajas más rebosantes de corrupción y complicidades.

Sin descuidar que otro de los “protegidos” ha sido el actual líder de Morena, Mario Delgado, el mismo sujeto que debe muchas explicaciones sobre los señalamientos de haber fraguado un narco elección con el cartel de Sinaloa.

En política no hay muertos y francamente no deberían dar por sepultado a Ebrard y que, si bien se ve poco favorecido por los guiños del presidente, el secretario de relaciones exteriores mantiene una serie de batazos en temas que lo mantienen en el juego. 

Ebrard trae una agenda muy activa con puntos como las vacunas, los refugiados afganos, la ayuda a cuba o Haití, las mesas de negociación entre el gobierno de Venezuela y la oposición de ese país, y por lo que se sabe, son muchas las figuras públicas que no han dejado de buscarle y de manifestar su apoyo, incluyendo a varios partidos políticos y no precisamente de Morena. A Marcelo no hay que darlo por muerto, más bien, Ebrard es muy vivo.