Miguel Ángel López Farías

El idiota agarro al perrito y lo aventó al cazo de aceite hirviendo… no podemos imaginar el sufrimiento de este pobre animal. Sucedió en Tecámac, un ex-policia de la CDMX, Sergio N. cometió este acto bestial.

El agresor amenazo al dueño de la carnicería y para verse rudo hizo lo que hizo. La cobertura mediática ha sido apoteótica, la reacción de las autoridades federales y estatales ha sido gigantesca, vamos, es la fuerza del Estado en toda su expresión.

Obvio decir que el perrito no merecía eso, es claro que un imbécil como el que lo hizo no puede andar libre… pero todo esto no deja de ser una bofetada de la mano del México surrealista, ese mismo que rebosa de crímenes sin resolver, en donde una mujer o niña son asesinadas, pero antes, golpeadas o violadas… y los casos se acumulan sin que caigan los responsables, ¿Prioridades? Claro…

El estallido de las redes sociales y la captura de las televisoras llevan a que los políticos quieran aparecer en la foto… de ahí la respuesta inmediata, la rapidez en el actuar y la captura del psicópata… ¡bravísimo! y ¿El México sangrante y de ellas? ¿El de las madres buscadoras?…

Ese no importa para las grandes cadenas televisivas… mismas que en este momento exprimen las lágrimas de una televidencia que no distingue entre un partido de fútbol y el triste fin de un perrito.

Reitero… nadie debe maltratar a otro ser vivo, mucho menos a quienes no se pueden defender, Sergio Buendía, el imbécil que hizo lo que hizo con el perrito tiene que pagar, súmele las amenazas al propietario de la carnicería… pero esto es solo un botón de muestra del nivel de descomposición social en el que vivimos… y de unas autoridades incompetentes para resolver lo podrido del estado de derecho… sino, ¿Por qué hemos roto todos los récords de asesinatos y feminicidios? ¿Se han resuelto?… ¿Se reacciona tal y como ocurrió con el perrito?… Ahí está la respuesta.