Miguel Ángel López Farías

Los afanes de trascendencia del presidente rayan en lo burlesco. Él sabe que lo de la revocación de mandato es una ficha que lo acercará a esas páginas doradas de la historia en los libros de texto en el que lo mencionen como el primero en someterse a “la voluntad del pueblo”, “que su paso por la presidencia significó el parteaguas en los ejercicios democráticos de México, a pesar de los ataques de los malditos conservadores y su brazo diálogo en el INE”.

La jugada es muy ranchera, pero efectiva, primero “machetean” el presupuesto para que se lleve a cabo la instalación de miles de casillas en todo el territorio, eso incluye papeletas, miles de seres humanos que se coloquen al frente de esas mesas, un ejército de especialistas en sistemas y todo ese etcétera.

Sin más recursos el INE estaría limitado y expuesto a que el “chiste” de la consulta no salga bien. El INE le dice a la suprema corte que le diga al gobierno que le haga el favor de mandarle fondos, pero la corte levanta las cejas y los hombros…” ahorita no joven”, parece decir… entonces el árbitro se remite al tiempo fuera, “por el momento no hay condiciones”, pone pausa, pero NO SUSPENDE EL JUEGO.

El presidente y su porra se instalan en “barra” y se lanzan al terreno de juego para linchar al cuerpo de jueces …la turba en versión orangutanes apedrea al autobús del INE.

Eso sí, la marabunta cuatroteista golpea e incendia sin siquiera cumplir el primer requisito impuesto por la SCJN que es reunir tres millones de votos para encausar su petición de que sea válida y efectiva demanda de consista para la revocación de mandato, peor, a los de morena no les dan las sumas, pues poco más de la mitad de las firmas son “chuecas”, de risa pues hasta para juntar a los supuestos simpatizantes sino malos.

Hay mucho de tragicomedia en esta carpa, un INE apegándose a las leyes, una SCJN aplicando el sentido común y aplicando frío al barullo morenista, un presidente furioso por enterarse que su poder es crudamente terrenal, su capataz, el descafeinado Mario Delgado, queriendo hacerse pasar por el “pipila” llamando a quemar el INE, y así, un desfile de gobernadores de ese partido, son cómo niños de kínder, deben repetir el estribillo de “¡¡INE malo, muy malo!!”.

Cierto, se me olvidaba que esta narrativa es muy fácil de comprar para una feligresía que rara vez entiende que la democracia tiene reglas, que se deben cuidar y respetar, que así como el árbitro dio el triunfo al PRI, al PAN y ahora a morena ,así se deben respetar lo que el juez señale… esa es la lección más sencilla de una herramienta que nos ha costado mucho llamada DEMOCRACIA.