Miguel Ángel López Farías
Si es difícil ver morir de COVID a un abuelito, lo es más ver perder la batalla a un joven… esto es lo que médicos y doctoras están mencionando acerca de esta “tercera ola” de contagios que tiene por epicentro a los más chavos, de 25-30 a los 39…
El margen de ocupación de camas de hospital poco a poco alcanzan los números rojos, los especialistas neumólogos y epidemiólogos están mencionando que los jóvenes mexicanos están llegando a los hospitales con “altas cargas” vírales, o sea, que no se están cuidando en lo absoluto, expuestos a una vida social que no se detiene en lo absoluto, cierto es que su capacidad inmunológica es fuerte, pero aun así están resultando dañados por el COVID, muchos de ellos y ellas están sufriendo deterioro pulmonar, una situación que tardarán en salir adelante.
Ciudades como la nuestra, la CDMX, se ha traspalado de una en que el proceso de vacunación ha significado una mejora en la ocupación hospitalaria, digamos que, a comparación de otras partes del país, la capital venía mostrando un buen blindaje en tema de vacunas (con sus claroscuros), los sectores de los adultos mayores fueron bajando poco a poco en el número de contagios, y tal y como reveló en el
Espacio de “URBE DE HIERRO” de ABC radio 760 am, la secretaria de salud de la Ciudad de México, la doctora Oliva López, “los contagios han ido a la baja en sectores vulnerables”, solo que el siguiente capítulo de la anunciada “tercera ola” comienza a tener impacto entre los jóvenes…
Esto se debe a algo muy sencillo de traducir: no les ha “caído el veinte”, no entienden o de plano se relevan de que estamos en medio de una pandemia de corte global y que en este país de sus padres y abuelos , el maldito virus sigue vivo y algo peor chavos, “la criatura” está mutando, de está haciendo más fuerte y que el solo hecho de “vivir la vida loca” entre fiestas y antros, tratar a lo cotidiano como si nada ocurriera y resistirse a aplicar las medidas de higiene básicas nos está llevando a todos al barranco.
En pocas palabras, usen el cubrebocas como si con ello fuesen a evitar embarazos. Usen el cubrebocas y hagamos conciencia de que el COVID llegó para quedarse, hasta que la ciencia y la acción de todos detengan su propagación… ojo: en serio, no es una película de Apocalipsis zombi, esto es real. ¿O creen que es muy grato verlos recibiendo primeros auxilios o siendo intubados?













